31 de enero
- Laura Meléndez
- hace 8 horas
- 2 Min. de lectura

Último día del primer mes de 2026, y este día celebran su onomástico Ciro, Saturnino, Tirso, Víctor, Tarsicio, Zótico, Ciriaco, Marcela y Virginia. Felicidades para todos ellos y ´para los que celebren algo especial este día.
El descubrimiento de la tumba de San Pedro bajo la cúpula vaticana es uno de los grandes sucesos atribuidos al papado de Pío XII, el 31 de enero de 1949, tras varios años de especulaciones.
Simón Pedro, conocido también como san Pedro, Cefas o, simplemente, Pedro, fue, de acuerdo con múltiples pasajes neotestamentarios, uno de los discípulos más destacados de Jesús de Nazaret.
La Iglesia católica lo identifica por medio de la sucesión apostólica como el primer papa, basándose, entre otros argumentos, en las palabras que le dirigió Jesús: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo» (Mateo 16, 18-19).

La tumba de San Pedro se encuentra actualmente en las grutas vaticanas, bajo el altar papal de la basílica de San Pedro. El complejo funerario se encontraba bajo un relleno de tierra que proporcionó una base para la construcción de la antigua basílica de San Pedro durante el reinado de Constantino I alrededor del año 330.
Entre 1939 y 1949, un equipo arqueológico dirigido y supervisado por monseñor Ludwig Kaas descubrió un complejo de mausoleos paganos ubicados bajo los cimientos de la basílica de San Pedro, la llamada necrópolis vaticana, que fue datada en los siglos II y III. La necrópolis se encontraba destruida en gran parte debido a la construcción de la basílica constantiniana y de los cimientos del Baldaquino de San Pedro.
Entre los restos se encuentra la llamada Tumba de los Julios o Mausoleo “M”. Presenta un techo abovedado en que hay un mosaico del siglo III o IV que representa al dios Sol Invictus con una aureola montando en su carro y rodeado de hojas de vid. Otros mosaicos en esta tumba que representa a Jonás y la ballena, el buen pastor que lleva un cordero y unos pescadores, lo que ha fomentado su interpretación como una tumba cristiana.

Las excavaciones se realizaron en secreto por orden de Pío XII, motivado por la tradición que situaba la tumba del apóstol en ese lugar. Aunque inicialmente se encontró la tumba (la estructura), la confirmación de los restos óseos fue un proceso posterior. La arqueóloga Margherita Guarducci logró descifrar grafitos antiguos, destacando la inscripción "Petros eni" ("Pedro está aquí" o "Pedro está dentro").
Aunque el anuncio de 1949 dio a conocer la tumba, el Papa Pablo VI anunció oficialmente el 26 de junio de 1968 que los restos óseos encontrados en un nicho cercano al monumento eran los de San Pedro. Este hallazgo reforzó la tradición católica sobre la sepultura del primer Papa y fundamentó la autoridad del papado sobre la "roca" de Pedro.









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