27 de mayo
- Laura Meléndez
- hace 3 horas
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Ya estamos en el día número 147 del año, y una felicitación para quienes cumplen años: también en su onomástico a Restituta, Ranulfo, Carolina y Juana…
Este 27 de mayo recordamos en un aniversario más de su muerte a uno de los violinistas más grandes de la historia: se trata del legendario Paganini… se fue hace ya 286 años…
Su nombre era Niccolo Paganini, y nació en Génova, Italia, el 27 de octubre de 1782. Empezó a estudiar la mandolina con su padre a los 5 años de edad, y para cuando tenías 7 comenzó a tocar el violín, bajo una férrea disciplina de aprendizaje con el instrumento, pues incluso, su padre, se negaba a darle de comer si su labor no era satisfactoria.
Así, Niccolo llegó a tocar violín como nadie lo había logrado, e hizo su primera aparición pública cuando apenas tenía 9 años, además de hacer una gira por varias ciudades de Lombardía a los 13 años de edad. Se presentaba a tocar con fuego iluminando el escenario, y su violín generaba notas prodigiosas.
De complexión delgada, erguido, con las manos que parecían llegarle hasta las rodillas; su cabellera revoloteaba al mismo tiempo que su arco describía parábolas en el aire. El efecto que causaba entre el público era tan asombroso que impresionaba a músicos consolidados como Chopin, Schumann, Schubert o Liszt. En 1790 su desarrollo como compositor e intérprete lo llevaron a estrenar su Sonata para violín y piano, en 1796 recibió las últimas lecciones de violín con Rolla en Parma, y para 1801 había compuesto más de 20 obras de guitarra con otros instrumentos.
Paganini fue de 1805 a 1813 el director musical en la corte de Maria Anna Elisa Bacciocchi, princesa de Lucca y hermana de Napoleón. En 1813 comenzó a hacer giras por Italia, donde su forma de interpretar atrajo la atención de quienes le escuchaban. En 1828 viajó a Viena, más tarde a París y en 1831 a Londres. En París conoció al pianista y compositor húngaro Franz Liszt, quien fascinado por su técnica, desarrolló un correlato pianístico inspirado en lo que Paganini había hecho con el violín. En 1833 en París le encargó a Héctor Berlioz un concierto para viola y orquesta; el compositor realizó Harold en Italia, pero Paganini nunca la interpretó.
Podía interpretar obras de gran dificultad con solo una de las 4 cuerdas de violín, y usaba cuerdas gastadas para que se rompiesen en la mitad de la función y pudiese impresionar a la audiencia tocando con las cuerdas restantes. Paul Adam, uno de los biógrafos de Paganini, menciona que tenía la capacidad de continuar tocando, lo que lo diferenciaba de otros violinistas de la época.
Practicaba la habilidad de tocar con sólo una cuerda en una época en la que las cuerdas de violines eran hechas de tripas de animal, por lo que era frecuente que se rompieran. Además en la mayoría de sus espectáculos improvisaba.
Sus obras incluyen 24 caprichos para violín solo, 6 conciertos y varias sonatas. Creó 200 obras en las que involucraba la guitarra. Paganini llegó a poseer 5inco violines Stradivarius Dos Amati y un Guarnerius llamado Il Cannone.
Su salud se deterioró por un cáncer de laringe y murió en Niza el 27 de mayo de 1840. La Iglesia le negó sepultura en un camposanto, por lo que el féretro fue llevado de un lado a otro hasta que en 1845 la duquesa de Parma autorizó el enterramiento.
Violinista, violista, guitarrista y compositor considerado entre los más famosos virtuosos de su tiempo, Paganini ha sido y será uno de los mejores violinistas que hayan existido, con oído absoluto y entonación perfecta, técnicas de arco expresivas y nuevos usos de técnicas de staccato y pizzicato.






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