Comida desperdiciada está acelerando crisis climática

La comida que termina en la basura no solo agrava la inseguridad alimentaria. También agrava el cambio climático.
Más de mil millones de comidas se desperdician cada día en el mundo por exceso de producción, alimentos que se estropean o una mala planificación. El 60% de ese desperdicio procede de los hogares.
Cuando los restos de comida llegan a los vertederos y se descomponen sin oxígeno, generan metano, un potente gas de efecto invernadero. El desperdicio de alimentos es responsable de hasta el 10% de las emisiones mundiales de estos gases, casi cinco veces las que genera el sector de la aviación.
El metano atrapa 86 veces más calor que el dióxido de carbono durante sus primeros 20 años en la atmósfera. Pero también permanece menos tiempo, por lo que reducir sus emisiones puede tener efectos sobre el calentamiento global en pocas décadas.
“La pérdida y el desperdicio de alimentos ejercen una presión innecesaria sobre la tierra, el agua y en la acción climática. Se estima que el 28% de las tierras agrícolas del mundo se utiliza para producir alimentos que nunca llegan a consumirse”, dijo un experto del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), Michael Muratham.
El PNUMA pide evitar el desperdicio, separar los residuos orgánicos y reducir la cantidad de comida que llega a los vertederos.
Este 29 de septiembre, Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, la ONU llama a acelerar estas medidas. (Naciones Unidas).






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