Uno de los grandes de la música ranchera e ídolo popular: Javier Solis


Javier Solís es, para los que saben de la música mexicana, uno de los mayores exponentes de las rancheras, y este 19 de abril lo recordamos en el aniversario 56 de su muerte en el año de 1966. Javier nació el 1 de septiembre de 1931.

Su nombre real era Gabriel Javier Siria Levario, fue cantante y actor conocido como El Rey del Bolero Ranchero. Su niñez la pasó en la casa de unos tíos al abandonar su padre a la familia, y no concluyó la primaria en Tacubaya porque debió ayudar con los gastos de su casa. A fines de 1939 falleció su tía y trabajó de panadero, carnicero, cargador de canastas y lavador de automóviles. Mantuvo su inquietud por el canto y empezó a presentarse como intérprete de tangos en carpas, debutando en el Salón Obrero con el nombre artístico de Javier Luquín.

Javier trabajaba en una carnicería cuando el propietario de una de ellas, David Lara Ríos, le pagó clases de canto con el maestro Noé Quintero, e inició una nueva etapa actuando en restaurantes como parte del Dúo Guadalajara y el Trío México. A principios de 1948 se inició como solista de música ranchera cantando con mariachis en Garibaldi y en restaurantes como El Tenampa y el Guadalajara de Noche, ganando unos pesos de las propinas que recibía. Ese año el general Rafael Ávila Camacho lo contrató con el mariachi Metepec para actuar en Atlixco, Puebla.

En 1950 grabó sus primeras canciones: Punto negro, Tómate esa copa, Virgen de barro y Te voy a dar mi corazón, producidas con el Trío Los Galantes, y hacia 1955 fue contratado en el Bar Azteca donde permaneció 4 años, adoptando ahí el nombre de Javier Solis. El guitarrista Julito Rodríguez del Trío Los Panchos lo recomendó con Felipe Valdés Leal, director artístico de Discos Columbia, y firmó para grabar su primer sencillo donde aparecieron los temas Qué te importa y Por qué negar, siendo el disco un éxito por lo que fue firmado formalmente en 1956.

Javier continuó en el Bar Azteca y en la XEW, recibiendo disco de platino por ventas de su primer sencillo en septiembre de 1957, lo que derivó en la grabación de su primer álbum, Javier Solís, Volumen I. Su consagración definitiva se produjo cuando grabó el tema Llorarás Llorarás en 1959, y su carrera fue meteórica pues duró solo 10 años y grabó 379 canciones, siendo uno de los cantantes más prolíficos y reconocidos de la historia musical de México.

Ese 1959, durante su primera gira promocional hacia Estados Unidos, la disquera le preparó un álbum de valses de origen mexicano acompañado por una sinfónica de músicos mexicanos y estadounidenses, pero el disco grabado en Nueva York, tuvo poca aceptación en México. Al año siguiente y en otra gira en Estados Unidos, Solís grabó boleros con acompañamiento de orquesta dirigida por Chuck Anderson, álbum denominado Javier Solís en Nueva York, que buscaba ponerlo al nivel de otros artistas de géneros románticos demostrando su versatilidad.

En 1962 y 1963 grabó 2 de sus discos más célebres: Fantasía española y Trópico, con canciones de Agustín Lara, convirtiéndose en uno de sus mejores intérpretes, y al iniciar 1966, Javier emprendió un nuevo proyecto grabando canciones de los puertorriqueños Rafael Hernández y Pedro Flores. Sin embargo, debido a sus problemas de salud, sólo alcanzó a grabar 6 pistas del nuevo álbum, aunque llegó a terminar su otro disco, Javier Solís Con Orquesta.

Solís, quien además hizo carrera en el cine participando en 33 películas, fue hospitalizado el 12 de abril de 1966, en un nosocomio de la Ciudad de México para ser operado de la vesícula biliar, y murió el 19 de abril por fallo cardíaco a consecuencia de desequilibrio electrolítico producido por la colecistectomía. Fue sepultado al día siguiente en medio del duelo popular en el lote de actores del Panteón Jardín de la Ciudad de México.




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