Terremoto en Panamá: unas 38 mil personas necesitan ayuda humanitaria

Naciones Unidas ha movilizado suministros de emergencia y apoya la atención sanitaria en Panamá, mientras cientos de personas permanecen desplazadas, más de 400 escuelas presentan daños y varias comunidades siguen incomunicadas.
Estimaciones de UNICEF indican que
unas 38 mil personas, entre ellas 8 mil 300 niños, niñas y adolescentes, necesitan asistencia humanitaria tras el terremoto de magnitud 7,5 que sacudió al país canalero el pasado viernes.
El sismo dejó más de 820 viviendas dañadas, hospitales que han tenido que habilitar espacios temporales para seguir atendiendo a sus pacientes y comunidades que siguen sin agua ni electricidad. Ante la magnitud de los daños, las agencias de Naciones Unidas han movilizado suministros y asistencia técnica para apoyar la respuesta de las autoridades panameñas.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados movilizó 16,8 toneladas de artículos de primera necesidad desde su depósito de emergencia en Panamá, entre ellos tiendas de campaña, mantas, mosquiteras, utensilios de cocina y un galpón prefabricado.
El Gobierno de Panamá declaró el estado de emergencia nacional y autorizó el uso de hasta 100 millones de dólares para financiar las labores de respuesta y recuperación.
Según datos recientes, más de 260 personas permanecen en albergues temporales, mientras unas 300 fueron evacuadas de Isla Cañas tras un aumento del nivel del mar posterior al terremoto. Aunque no se han reportado fallecidos ni desaparecidos, las autoridades contabilizan 30 personas heridas.
La llegada de ayuda a las zonas más afectadas sigue siendo uno de los principales desafíos. En Tonosí, cerca del epicentro, la población permanece sin agua ni electricidad y los daños en las carreteras y puentes limitan el acceso a vehículos livianos.
Según el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, 6 comunidades de Los Santos y Herrera seguían incomunicadas. El cierre de comercios y la interrupción de los cajeros automáticos también dificultaban el acceso a alimentos y otros productos básicos, incluso para quienes disponían de recursos para comprarlos.
A estas dificultades se suma la amenaza de lluvias intensas, que podrían provocar nuevas inundaciones y deslizamientos de tierra en zonas donde los suelos y las estructuras ya están debilitados. El riesgo preocupa especialmente por las familias que permanecen en albergues o no pueden regresar a sus viviendas y por la posibilidad de que nuevos cortes de carreteras dificulten la distribución de suministros.
Para reforzar las operaciones humanitarias, el Programa Mundial de Alimentos trabaja en la instalación de 3 unidades móviles de almacenamiento y gestiona apoyo para mejorar las comunicaciones por satélite en Tonosí.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo activó su herramienta de evaluación rápida para identificar las prioridades de recuperación de las zonas afectadas.
Al menos 29 instalaciones de salud sufrieron daños y varios hospitales han tenido que trasladar parte de sus servicios a carpas y espacios exteriores mientras se evalúa la seguridad de sus edificios.
En Tonosí, el hospital sufrió daños estructurales que incluyeron la destrucción de su área de farmacia, y algunos pacientes tuvieron que ser evacuados por vía aérea. En otros establecimientos, las afectaciones alcanzaron servicios de pediatría y maternidad, mientras que la falta de agua provocó interrupciones temporales de tratamientos como la hemodiálisis.
UNICEF donó 16 carpas al Ministerio de Salud, de las que 2 ya fueron instaladas en el Hospital San Miguel Arcángel, en San Miguelito, mientras que las restantes se destinarán a centros hospitalarios de Chiriquí, Herrera y Los Santos.
El terremoto también dañó 419 centros educativos, algunos con afectaciones graves en aulas, techos e instalaciones sanitarias.
Las autoridades suspendieron las clases este lunes en todo el país para inspeccionar las instalaciones y determinar cuáles pueden reabrir de forma segura. Las primeras visitas también identificaron afectaciones emocionales entre niños y adolescentes, por lo que el organismo prepara apoyo psicosocial para las familias que permanecen desplazadas o no han podido regresar a sus hogares.
Las evaluaciones continúan, especialmente en las comunidades rurales de difícil acceso,






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