¿Te has preguntado por qué los conejos tienen dientes salientes?
- Información 25
- 5 jun 2023
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El conejo común o conejo europeo es una especie de mamífero lagomorfo de la familia Leporidae y el único miembro actual del género Oryctolagus; este amiguito vive en áreas secas próximas al nivel del mar con un suelo arenoso y blando para facilitar la construcción de madrigueras y habitan en bosques aunque prefieren campos extensos cubiertos por matorrales donde pueden esconderse. En ocasiones se encuentran en cultivos donde se alimentan de lechuga, granos o raíces cuyo fin era la ingesta humana. El conejo era desconocido para los griegos y romanos de la Antigüedad que visitaron la Península Ibérica hasta que el historiador griego Polibio lo describió por primera vez:
Los conejos no son roedores aunque nos lleven a confusión esos grandes y fuertes dientes que hacen que habitualmente se les confunda de familia debido a que pertenecen a los mamíferos lagomorfos. Pero como en los roedores, los dientes de estos animales son una parte importante y delicada de su anatomía a la que hay que prestar especial atención para que podamos disfrutar de nuestra pequeña mascota por muchos años.
Los conejos tienen 6 dientes incisivos, clasificados en inferiores, superiores y posteriores, 6 premolares y 6 molares; entre los incisivos que están al comienzo de la boca y los demás hay un gran espacio llamado diastema. Los dientes tienen una peculiaridad que les diferencia del resto de animales y es que no paran de crecer durante toda su vida; pueden incluso aumentar de 2 a 3 milímetros por semana.
Entre los conejos caseros es habitual una enfermedad llamada maloclusión dental, que consiste en un crecimiento excesivo de los dientes, tanto incisivos como molares, que puede provocarles infecciones, heridas o un desplazamiento hacia arriba e interno que les produzca un intenso dolor que llevará a que dejen de comer.
Con el paso de los siglos, las plantas han desarrollado mecanismos sutiles para proteger sus hojas y sus órganos vitales que les permiten elaborar su alimento; las adaptaciones que protegen las plantas de los animales que ramonean incluyen sustancias químicas tóxicas o desagradables al paladar, espinas o púas agudas y compuestos que son duros y abrasivos de silicio depositados en hojas y tallos. Estos elementos atacan los dientes de los animales que suelen devorarlas, al grado de que algunos mueren de inanición porque sus dientes se deterioraron al extremo de quedar inservibles.
Sin embargo, este peligro no amenaza a los conejos, las liebres y otros roedores debido a que sus incisivos superiores siguen creciendo de por vida. Y es que su diente superior sobresale de la mandíbula en un ángulo que le permite cerrarse sobre los dientes inferiores, siendo tan agudos y fuertes que se ha sabido de algunos roedores que en ocasiones mordisquean incluso el vidrio.
El ritmo al que se desgastan los dientes debe compensar siempre el ritmo al que crecen; si los dientes superiores e inferiores no chocan por alguna razón, nada detiene su crecimiento y como consecuencia el animal muere. Esta es la razón por la que los veterinarios recomiendan dar a los conejos mascotas tallos verdes para que los mordisqueen.






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