La vejez como el inicio de la verdadera rebeldía en "O Último Azul" llega a los cines este 7 de mayo
- Laura Meléndez
- hace 2 horas
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Después de tener un exitoso y largo recorrido por diversos encuentros cinematográficos a lo largo del mundo, ganando el Oso de Plata (Gran Premio del Jurado) del Festival Internacional de Cine de Berlín y el Premio al Mejor Largometraje Iberoamericano de Ficción en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), O Último Azul se estrenará en cines mexicanos el próximo 7 de mayo de la mano de Pimienta Films.
Gabriel Mascaro, conocido por cintas como Boi Neon (Premio Especial del Jurado en la sección Orizzonti del Festival de Cine de Venecia), dirige en esta ocasión una historia “coming of old age” sobre vivir bajo nuestras propias reglas sin importar nuestra edad ni lo que otros quieran imponernos, además de hacer cierta crítica a las órdenes gubernamentales que oprimen a la gente bajo una falsa apariencia de supuesta ayuda.
Con una realista y conmovedora actuación protagónica de parte de Denise Weinberg, esta coproducción entre Brasil, México, Países Bajos y Chile nos hace parte del viaje de autodescubrimiento y búsqueda por la libertad de Tereza, quien vive en una ciudad industrializada y recibe, al igual que muchas personas de su edad, un mandato oficial del gobierno para residir en una colonia de viviendas obligatorias donde se supone que los ancianos estarán mejor durante sus últimos años de vida.
Negándose a que le impongan cómo debe vivir y decidida a que seguirá haciéndolo a su manera, tal como siempre lo ha hecho, la protagonista simplemente desobedece las imposiciones de su gobierno para embarcarse en la profundidad del amazonas, lo que la lleva a conocer una exótica variedad de personajes que le permitirán descubrir más cosas sobre ella misma.
“Interpretar a Tereza fue un regalo para mí tanto a nivel personal como profesional, Tereza simboliza la fuerza y la autonomía de una anciana que redefine su vida persiguiendo sus deseos con gran curiosidad, firmeza y fortaleza para afrontar las dificultades que se le presentan.
Con la precisa dirección de Gabriel Mascaro y un equipo unido y afectuoso, tuve la oportunidad de pasar dos meses en la Amazonía filmando esta hermosa historia que es una oda a la libertad de las personas mayores, actualmente excluidas de la sociedad por no generar ya bienes comercializables para el sistema (es decir, dinero), ignorando así la sabiduría y la rica experiencia de quienes ya no tienen la posibilidad de ser útiles a la sociedad ni a sus propias familias. Este es un tema urgente e importante en el presente, en el que los seres humanos son devaluados y menospreciados, especialmente al final de sus vidas”, comparte la actriz Denise Weinberg.
Para el director, "la motivación (para hacer esta película) surgió de considerar el cuerpo envejecido como un cuerpo de resistencia, capaz de encarnar la libertad y la utopía", afirma.
A través de una trama de ciencia ficción politizada que aborda temas sociales y de derechos humanos, al igual que de resistencia civil, que resultan sumamente actuales, O Último Azul muestra que a veces el final de la vida puede convertirse en realidad en el principio de una nueva, mientras profundiza en los efectos del edadismo y la obsesión por la productividad, donde los ancianos son considerados una carga.






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