¿Influye el futbol en nuestra salud mental?
- Laura Meléndez
- hace 2 horas
- 3 min de lectura

Cuando somos espectadores de un partido de futbol desarrollamos una gama de emociones: felicidad, ira, ansiedad, temor, desconsuelo o decepción, entre otras; sentirse triste o eufórico es normal, siempre y cuando sea por un lapso corto sin dejar de realizar nuestras actividades cotidianas, ni tener conductas de riesgo.
El académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, David Amaya Mora, explicó lo anterior y agregó: hay tres componentes en las emociones: fisiológico, cognitivo y conductual; es decir, lo que percibimos en el cuerpo, lo que decimos sobre eso que registramos y la forma en que lo expresamos. Se trata de respuestas intensas, automáticas y de corta duración, como la alegría, porque nuestro equipo favorito anota un gol.
Los sentimientos, en cambio, son más duraderos y resultan de la reflexión sobre nuestros estados internos y externos; los retroalimentamos y se alargan. Cuando una persona sostiene una tristeza de dos semanas consecutivas en donde no tiene ganas de realizar sus labores, le falta energía y motivación, y además carece de placer, hay un problema. De igual manera la euforia puede volverse un episodio maníaco, advirtió.
En el caso de dicho deporte, dijo, las reacciones van a depender de qué tanto es parte del “día a día” de cada persona. Para algunas si el equipo pierde no supone gran aflicción porque para su sistema de valores no es importante; pero para otras es fundamental. En general las y los mexicanos somos futboleros, y este tema puede tener una repercusión significativa e influir en la salud mental.
Si pierde la Selección de México nos sentimos apesadumbrados ese día y quizá al siguiente también, pero conforme pasa el tiempo se irá desvaneciendo. Pero si en vez de disminuir crece y llega a las dos semanas tiene criterios de depresión y nos impide funcionar como habitualmente lo llevamos a cabo, entonces debemos hacer algo.
Asimismo, si observamos que estamos sin energía para nuestras actividades, incluso pensamos que es mejor dejar de vivir, no comer ni dormir, o manifestamos agitación, entonces hablamos de algo más complicado que requiere ayuda de un profesional de la salud, puntualizó el universitario.
Validarlas
A decir de Amaya Mora, el otro extremo que implica estar contentos porque nuestro equipo ganó, ir al Ángel de la Independencia al término del partido, convivir con amigas y amigos, celebrar, gritar, abrazarnos, es normal. Sin embargo, es fundamental identificar cuando se alcanza un episodio maníaco, con una duración de varios días o semanas.
Si notamos que esa exaltación nos causa complicaciones como ser impulsivos, efectuar gastos imprudentes, apostar más, molestar a otras personas –incluso agredir físicamente o generar violencia–, practicar relaciones sexuales sin protección, consumir sustancias alcohólicas en exceso o conducir a alta velocidad; en suma, conductas que nos ponen en riesgo, es momento de acudir a una valoración.
Para ambos casos existen tratamientos, y en particular para la depresión hay varios. Mientras más pronto se identifique es mejor, porque un cerebro que se deprime en una ocasión tiene 50 por ciento de riesgo de volver a hacerlo por segunda vez; con dos se eleva a 75 por ciento la probabilidad de un tercero; si este se presenta, está cerca del 100 por ciento de ser crónico, apuntó.
Mientras se cuenta con la ayuda profesional, sugirió Amaya Mora, podemos validar nuestras emociones y realizar actividades que nos resulten placenteras: jugar una “cascarita”, salir con las y los amigos, compartir tiempo con la familia, etcétera, a fin de generar la dopamina que necesitamos.
En la euforia debemos encontrar la manera de restablecer la tranquilidad con ejercicios de atención plena donde la persona se “ancle” de nuevo a su vida cotidiana. También es útil contar con planes de acción que regulen el comportamiento, por ejemplo: “si gana la Selección y sé que puedo sentirme tan alegre que invite una ronda de cervezas a mis amistades, entonces solo llevo cierta cantidad de dinero”, concluyó.






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