Estima la OMS que hasta el 45% del riesgo de demencia puede prevenirse o retrasarse
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La Organización Mundial de la Salud publicó nuevas directrices para ayudar a los países a prevenir o retrasar la aparición de la demencia, enfermedad que afecta a más de 57 millones de personas en el mundo y provoca cerca de 10 millones de nuevos diagnósticos cada año.
Las recomendaciones, basadas en evidencia científica más reciente, indican que hasta el 45% del riesgo de desarrollar demencia puede atribuirse a factores modificables, lo que abre la puerta a intervenciones preventivas desde etapas tempranas de la vida.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que "hoy sabemos más que nunca sobre qué impulsa el riesgo de demencia, y estas directrices convierten ese conocimiento en acciones concretas”.
Las nuevas directrices actualizan las recomendaciones que la OMS publicó en 2019 e incorporan nuevos conocimientos sobre la prevención del deterioro cognitivo.
Entre las medidas recomendadas figuran mantener una vida físicamente activa, dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol, seguir una alimentación saludable y participar en actividades sociales y de estimulación cognitiva.
Por primera vez, la OMS también recomienda reducir la exposición a la contaminación del aire, al considerar que contribuye al riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
Asimismo, señala que controlar enfermedades como hipertensión, diabetes y colesterol elevado puede disminuir el riesgo, y que el uso de audífonos puede formar parte de las estrategias preventivas cuando exista pérdida de audición.
Las directrices también aclaran qué intervenciones no cuentan con respaldo científico suficiente.
La OMS no recomienda tomar suplementos de vitaminas B y E, ácidos grasos omega-3 ni complejos multivitamínicos o minerales para prevenir la demencia cuando no exista una deficiencia diagnosticada, ya que no hay pruebas de que sus beneficios superen los posibles riesgos.
La demencia afecta la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas. La enfermedad de Alzheimer representa entre el 60% y el 70% de todos los casos.
Además de sus consecuencias para la salud, la demencia limita la independencia de las personas y supone una importante carga para las familias y los cuidadores.
Según la OMS, su impacto económico alcanza 1,3 billones de dólares al año a nivel mundial, aproximadamente la mitad correspondiente a cuidados no remunerados proporcionados por familiares y amigos.
La organización considera que comprender los factores de riesgo y actuar antes de que aparezcan los primeros síntomas puede contribuir a que las personas vivan más tiempo con mejor salud, mayor autonomía y una mejor calidad de vida.






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