El Museo Nacional de las Culturas del Mundo comparte las tradiciones religiosas de Chequia

Por las ventanas de la fachada del Salón de Monolitos del Museo Nacional de las Culturas del Mundo (MNCM), asoman los rostros serenos de las vírgenes de Zašová, de Hostýn y del Perpetuo Socorro junto con los de santos y santas: son imágenes que integran la exposición “El cielo de Valaquia. Tesoros de la región de Zlín”, la cual da a conocer parte de las tradiciones religiosas de Chequia (en particular, de Moravia).
En el marco del Día Nacional de la República Checa (28 de octubre), la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del recinto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y la embajada del país europeo inauguraron esta muestra que se presenta en diálogo con “Devoción popular checa”: exhibición que reúne colección, del propio museo, sobre el mismo tema.
En el acto de apertura (con la representación del director general del INAH, Omar Vázquez Herrera), el secretario técnico, José Luis Perea González, recordó que el MNCM abrió sus puertas hace 60 años, gracias a la visión de los antropólogos Julio César Olivé y Beatriz Barba y a la amistad y cooperación de diversos países: caso de la entonces República Socialista Checoslovaca, la cual donó un importante acervo etnográfico que se tradujo en una sala permanente.
“Hoy, varias décadas después, estamos renovando esa relación institucional con ambas exposiciones. Esto nos permite entender que la cooperación cultural tiene memoria. No comenzamos hoy. Cada exposición, intercambio y pieza que cruza una frontera para ser estudiada, conservada y compartida se une a una historia mayor”.
“Las muestras que presentamos proceden de una geografía y de una historia particular. Hablan de comunidades de la región de Zlín y de las tradiciones religiosas populares checas; pero, al llegar a México, adquieren una segunda vida: entran en otro horizonte de interpretación y comienzan a dialogar con nuestra propia experiencia cultural”, manifestó el antropólogo en el acto inaugural, en compañía de la directora del MNCM, Alejandra Gómez Colorado.
Al respecto, el embajador de la República Checa en México, Tomáš Hart, refirió que, con poco menos de 4 mil kilómetros cuadrados, Zlín es una de las regiones más pequeñas de esa nación, “pero lo que le falta en extensión territorial lo compensa con su riqueza de singularidades históricas, diversidad natural, legado cultural y dinamismo industrial. Uno de los santuarios marianos más visitados de Moravia es el de Hostýn”.
Destacó que también forma parte de la Eurorregión Cárpatos Blancos: asociación transfronteriza checo-eslovaca a través de la cual se desarrollan buenas relaciones de vecindad. La actividad que refleja esa cercanía es el ascenso anual a la cumbre de Velká Javořina: la montaña más alta de los Cárpatos, donde se encuentran amigos checos y eslovacos”.
El curador de ambas muestras, Reynier Valdés Piñeiro, comentó que buena parte del público que acuda a verlas (hasta febrero de 2027) probablemente encuentre similitudes entre las piezas devocionales checas y de la religiosidad mexicana.
De acuerdo con el investigador, el cielo de Valaquia es un lugar imaginario al cual se dirigen las súplicas y oraciones de los creyentes, donde se encuentra la paz del alma de los difuntos y desciende la luz y el calor sobre quienes se encuentran bajo la bóveda celeste.
“El cielo de Valaquia” reúne reproducciones de gran formato de pinturas y esculturas de los siglos XVII al XX: entre ellas, la Virgen de Hostýn, advocación que cobró importancia en el siglo XIII durante las incursiones tártaras en Europa Central, cuando la población de Moravia buscó refugio y consuelo espiritual en este monte.
Asimismo, sobresale La Virgen de Valaquia: obra del pintor Adolf Liebscher (ca. 1882), para la cual tomó como modelos a habitantes locales en su entorno. Tras su exhibición en la magna Exposición de Etnografía y Cultura Popular Checa, en 1895, fue destinada al altar lateral de la Capilla de los Santos Cirilo y Metodio.
En tanto que en “Devoción popular checa” se pueden admirar cerca de 20 piezas como tallas en madera de la Virgen María coronada, la cual expresa la concepción medieval de la Madre de Dios como reina celestial; figuras como la del teólogo Jan Hus, a quien se considera reformador y mártir de la historia checa; y de san Wenceslao de Bohemia: patrono de esa república, quien realizó acciones en favor de la difusión del cristianismo en el siglo VIII.






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