Canadá no es subsidiaria de Estados Unidos, dice Carney: Quiere quitar Trump nombre a Lago Ontario
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La crisis en la relación comercial entre Canadá y Estados Unidos sigue escalando el plano político y amenaza con salirse de control.
Dirigentes políticos canadienses elevaron el tono en sus comentarios tras las últimas amenazas arancelarias de Estados Unidos, luego de que las partes no consiguieran un acuerdo comercial y de que entraran en vigor nuevos gravámenes estadounidenses a diversos productos canadienses.
El primer ministro Mark Carney declaró en Otra que su gobierno debe estar dispuesta a conversar si Washington cambia de rumbo, indicando que "cuando los estadounidenses se acerquen a la mesa de negociaciones primero, con la actitud correcta hacia nuestras industrias y con una verdadera actitud de asociación, nosotros nos acercaremos a la mesa de negociaciones".
Añadió que no aceptará la actitud de que "Canadá es una subsidiaria de Estados Unidos" o de que el país debe estar en desventaja en relación con Estados Unidos.
Por su parte, el ministro de Finanzas, Francois-Philippe Champagne, llamó a adoptar una postura firme durante consultas realizadas en Montreal, y sostuvo que "en algún punto es necesario decir basta".
Champagne dijo que el apoyo federal está en camino para los negocios afectados por los aranceles del 50% aplicados por Estados Unidos, aseguró que se trabaja en construir una economía resiliente y afirmó que "el Plan A siempre ha sido construir una economía canadiense fuerte, eliminar las barreras comerciales entre provincias, diversificar nuestra economía y hacer grandes cosas en nuestro país".
Otra voz fue la del ex primer ministro Jean Chretien, quien instó exhortó a su país a responder con impuestos de exportación sobre productos críticos como energía, petróleo, gas natural y potasa.
"Si queremos mantenernos de pie tenemos que golpear donde más duele", dijo Chretien. "Ahí es donde debemos gravar. La ventaja de un impuesto de exportación es que no seremos nosotros quienes paguemos, serán los estadounidenses".
En Washington, el presidente convicto estadounidense Donald Trump no deja de lanzar amenazas, y este martes dijo que se está planteando cambiar el nombre del lago Ontario, fronterizo entre su país y la provincia homónima canadiense, y llamarle "Lago América".
Se trata de la misma idea imperialista aplicada el año pasado de renombrar al Golfo de México para llamarlo "Golfo de América", lo que solo se reconoce en las comunicaciones oficiales estadounidenses.
Asimismo Trump agregó en este sentido que no prevé hacer muchos más intercambios comerciales con Ontario.
De igual manera, el presidente autoritario reiteró sus ataques al primer ministro de Canadá,
Mark Carney, y aseguró que jamás interferiría con los canadienses francófonos, en respuesta a las críticas de Ottawa sobre las condiciones del acuerdo comercial propuesto por Washington, que califica de inaceptables.
En su cuenta de Truth Social, el republicano sostuvo que "¡Jamás interferiría con los canadienses que hablan francés! De hecho, ni siquiera se me ha pasado por la cabeza hacer semejante estupidez".






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