26 de junio
- Laura Meléndez
- hace 2 minutos
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Juan, Pablo, Antelmo, David, Salvo y Superio, son de acuerdo al santoral quienes celebran hoy su onomástico…
Desde principios del siglo XX, con la primera conferencia internacional sobre estupefacientes en Shanghai en 1909, se reconoció el tráfico de drogas como un problema mundial que requería una solución global. Durante las siguientes décadas, se desarrolló un sistema multilateral para controlar la producción, el tráfico y el abuso de drogas. Así, bajo la gestión de Naciones Unidas, se llevaron a cabo 3 tratados para el control de drogas en 1961, 1971 y 1988 y, a día de hoy, la adherencia es casi universal.
La Asamblea General reconoció que, pese a los grandes esfuerzos de la comunidad internacional, el problema mundial de las drogas seguía poniendo en grave peligro la salud pública; la seguridad y el bienestar de la humanidad, en particular de los niños y los jóvenes; la seguridad nacional y la soberanía de los Estados; la estabilidad socioeconómica y política; y el desarrollo sostenible.
También alentó a la Comisión y a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito a que prosiguieran su labor de fiscalización internacional de las drogas e instó a todos los Gobiernos a que les prestasen el máximo apoyo financiero y político posible, para que pudieran proseguir, ampliar y afianzar sus actividades operacionales y de cooperación técnica, en el marco de sus mandatos.
La Comisión de Estupefacientes fue creada por el Consejo Económico y Social en 1946 para ayudar a supervisar la aplicación de los tratados internacionales de control de drogas. En la resolución del 7 de diciembre de 1987, la Asamblea General declaró el 26 de junio como el Día Internacional contra el Abuso de Drogas y el Tráfico Ilícito como una expresión de su determinación de fortalecer la acción y la cooperación para lograr el objetivo de una sociedad internacional sin problemas de abuso de drogas.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, apoya a los Estados Miembros en la implementación de un enfoque basado en la evidencia y en la salud, así como los derechos humanos y el marco internacional de control de drogas acordado. Este enfoque implica: tratamiento, apoyo y rehabilitación; garantizar el acceso a sustancias controladas para fines médicos; trabajar con agricultores que anteriormente cultivaban cultivos ilícitos de drogas para desarrollar medios de vida sostenibles alternativos para ellos; y establecer marcos legales e institucionales adecuados para el control de drogas mediante el uso de acuerdos internacionales.
En 2009, los Estados Miembros adoptaron la Declaración política y el Plan de acción sobre cooperación internacional hacia una estrategia para contrarrestar el problema mundial de las drogas, que incluye objetivos y metas para el control de las drogas. El progreso hacia la solución del problema mundial de las drogas se evaluó en una Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2016, que dio lugar a más de 100 recomendaciones operativas en 7 capítulos temáticos.
En marzo de 2019, los Estados miembros adoptaron una Declaración Ministerial en la que reafirmaron su determinación de "abordar y contrarrestar el problema mundial de las drogas y promover activamente una sociedad libre de uso indebido de drogas para ayudar a garantizar que todas las personas puedan vivir saludables", con dignidad y paz, con seguridad y prosperidad, y reafirmamos nuestra determinación de abordar la salud pública, la seguridad y los problemas sociales derivados del uso indebido de drogas".
Con el apoyo cada año de particulares, comunidades y diversas organizaciones de todo el mundo, esta celebración mundial tiene como objetivo concienciar sobre el grave problema que representan las drogas ilícitas para la sociedad.
El consumo mundial de drogas y el número de sustancias en el mercado han ido aumentando en las últimas décadas. El dominio que la heroína ha ejercido durante un siglo en los mercados mundiales ilícitos de opiáceos se ve cada vez más amenazado por los cambios en la oferta ilegal de opiáceos. La producción, las incautaciones y el consumo de cocaína siguen aumentando, mientras que los bajos costes de fabricación y los menores riesgos de detección de las drogas sintéticas están contribuyendo a su expansión en los mercados de drogas ilícitas.
Los grupos de narcotraficantes buscan innovadores avances tecnológicos para dirigirse a nuevos públicos y garantizar que las drogas lleguen cada vez más a sus consumidores, lo que contribuye a potenciar sus negocios multimillonarios.
Los mercados de drogas ilícitas siempre se han adaptado, y la delincuencia organizada siempre ha buscado aprovechar las lagunas en la gobernanza y la regulación. En respuesta a estos retos, la campaña de 2026 muestra cómo la comunidad internacional, los gobiernos locales y nacionales, la sociedad civil y el público trabajan en conjunto en respuestas innovadoras para reducir la demanda y la oferta de drogas ilícitas y, de este modo, mitigar las amenazas.






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