26 de abril
- Laura Meléndez
- hace 9 horas
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Felicidades a todas y todos los que cumplen años el día de hoy, y también a los del santo: Cleto, Marcelino, Basileo y Pedro,
La central nuclear de Chernobil pasó a la historia cuando el 26 de abril de 1986, hace justo 40 años, registró el mayor accidente nuclear de la historia: ubicada en Ucrania, una de las repúblicas de la Unión Soviética, ese día, su reactor RBMK condensador de alta potencia número 4 de la planta, estalló; los responsables de la central no siguieron las medidas de seguridad de la central y el combustible de uranio del reactor se recalentó.
La explosión mató a 2 miembros del personal operativo y se inició una operación de emergencia para apagar el fuego, estabilizar el reactor y limpiar el núcleo expulsado. 134 personas del parque de bomberos fueron hospitalizadas con síndrome de irradiación aguda debido a la absorción de dosis altas de radiación ionizante, y 28 murieron en los días o meses posteriores, además de que hubo 14 muertes sospechosas de cáncer inducido por radiación siguieron los siguientes 10 años.

Casi 8.4 millones de personas en Ucrania Rusia y Bielorrusia, fueron expuestas a la radiación. La potencia de la explosión extendió la contaminación por amplias zonas de la Unión Soviética, cuyos territorios se corresponden en la actualidad con los 3 países mencionados. Cerca de 150 mil kilómetros cuadrados de territorios de esas 3 repúblicas en ese entonces, quedaron contaminados, lo que supone casi la mitad del territorio total de Italia. Zonas agrícolas que abarcaban cerca de 52 mil kilómetros cuadrados, una extensión mayor que el tamaño de Dinamarca, fueron contaminadas con cesio-137 y estroncio-90, cuyo período de semidesintegración es de 30 y 28 años respectivamente.
Se reasentó a cerca de 404 mil personas, pero millones más siguieron viviendo en un entorno en el que la exposición residual continuada producía una variedad de efectos adversos.
No se hizo público ningún informe hasta 3 días después de la explosión de Chernóbil. Entonces, las autoridades suecas dieron a conocer un mapa de los niveles de radiación aumentados en Europa en relación con la dirección del viento y anunciaron al mundo que había ocurrido un accidente nuclear en algún lugar de la Unión Soviética. Antes de la declaración de Suecia, las autoridades soviéticas habían estado llevando a cabo operaciones de emergencia de extinción de fuego y de limpieza, pero habían decidido no informar totalmente del accidente o de su magnitud.
Ninguna autoridad legítima pudo hacerse cargo de la situación inmediatamente. De haberse comunicado medidas de protección con mayor antelación, muy posiblemente se habría evitado que la población estuviera expuesta a algunos radionucleidos, como el yodo-131, que causan cáncer de tiroides. Una evacuación más temprana habría sido útil para que la gente no estuviera en la zona donde más peligroso es el yodo-131, entre ocho y 16 días después de haber sido liberado.
En los primeros 4 años que sucedieron al accidente de Chernóbil, las autoridades soviéticas decidieron hacer frente a las consecuencias de la explosión principalmente a escala nacional. Sin contar con el apoyo soviético, Naciones Unidas y sus colaboradores buscaron distintos modos de proporcionar ayuda de emergencia, entre los que se incluían la valoración de la seguridad nuclear y de las condiciones ambientales, y el diagnóstico de las distintas condiciones médicas derivadas del accidente.
De igual manera, Naciones Unidas se preocupó de que los habitantes de la zona tuvieran mayor conocimiento de la situación, para lo que se les enseñó cómo protegerse de los radionucleidos que se encontraban en el entorno y en los productos agrícolas. El gobierno soviético reconoció la necesidad de la ayuda internacional hasta 1990.
Ese año la Asamblea General adoptó la Resolución 45/190, llamando a "la cooperación internacional para abordar y mitigar las consecuencias de la planta nuclear de Chernóbil". Fue el comienzo de la participación de las Naciones Unidas en la recuperación de Chernóbil. El grupo de trabajo interinstitucional fue creado para coordinar la cooperación de Chernóbil, y en 1991, la ONU creó el Fondo Fiduciario para Chernóbil, en la actualidad bajo la dirección de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios.

Desde 1986, el sistema de las Naciones Unidas y las principales ONG han puesto en marcha más de 230 diferentes estudios y proyectos de asistencia en los ámbitos de salud, seguridad nuclear, rehabilitación, medio ambiente, obtención de alimentos limpios e información.
El 8 de diciembre de 2016, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución que designaba el 26 de abril como el Día Internacional de Recordación del Desastre de Chernóbil. Laa Asamblea General reconoció que, incluso 30 años después, "las consecuencias a largo plazo persisten y las comunidades y los territorios afectados todavía tienen demandas en relación a este problema" e invitó a "todos los Estados Miembros, los organismos competentes del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, así como a la sociedad civil, a que celebren el día".
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