21 de marzo
- Laura Meléndez
- hace 5 horas
- 2 Min. de lectura

Hoy hay que darle un abrazo y felicitar en su onomástico a quienes se llamen Nicolás, Fabiola, Clemencia y Roberto…los mejore3s deseos también para quienes tienen algo que festejar…
El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se celebra el 21 de marzo de cada año. Ese día, en 1960, la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación pacífica contra la ley de pases del apartheid que se practicaba en Sharpeville, Sudáfrica. Al proclamar el Día en 1966, la Asamblea General instó a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial.
Para 1979, la Asamblea General aprobó un programa de actividades que se realizarían durante la segunda mitad del Decenio de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial. En esa ocasión, la Asamblea General decidió que todos los años, en todos los Estados, a partir del 21 de marzo, se organizase una semana de solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial.
Desde entonces, el sistema del apartheid en Sudáfrica fue desmantelado. Leyes y prácticas racistas se han suprimido en muchos países, y el mundo ha intentado construir un marco internacional para luchar contra el racismo, guiado por la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. La Convención está a punto de ratificarse a nivel universal y, aún así, en todas las regiones, muchos individuos, comunidades y sociedades sufren de la injusticia que el racismo y el estigma traen consigo.
Con el tiempo, se ha desarrollado un marco internacional para hacer frente al racismo, con la Convención como pilar central y ratificada por la gran mayoría de los países, lo que refleja un amplio compromiso mundial con la igualdad y la no discriminación. En el centro de estos esfuerzos se encuentra el principio de igualdad según el cual todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, un concepto que también se refleja en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
La comunidad internacional ha subrayado en repetidas ocasiones que las doctrinas de superioridad racial son científicamente falsas, moralmente inaceptables, socialmente injustas y peligrosas, y que los Estados tienen la responsabilidad de eliminar la discriminación racial tanto en la esfera pública como en la privada mediante la adopción de leyes, políticas y medidas que promuevan la igualdad y aborden las condiciones que la perpetúan.
Desafortunadamente, el racismo no ha sido eliminado por completo: cosa de ver lo mismo el trato a los migrantes en Estados Unidos y otras partes del mundo, o a quienes se les discrimina por el color de su piel, o su raza…el camino es largo






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