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2 de abril

  • Laura Meléndez
  • hace 6 días
  • 3 Min. de lectura

Francisco, Egipciaca, Ofelia, y Teodosia, están de plácemes este Jueves Santo al recordar su onomástico

 

Uno de los grandes inventos de la historia lo es el radar, cuya creación fue patentada un día como hoy, 2 de abril pero del año 1935 en Inglaterra, por el físico británico sir Robert Watson-Watt, nacido en Escocia el 13 de abril de 1892, cuyas investigaciones y dirección de los proyectos antes y durante la Segunda Guerra Mundial, hicieron del radar un instrumento esencial de los aliados para la victoria final.

 

Era descendiente de James Watt, ni más ni menos que el ingeniero que había inventado la máquina de vapor. Nuestro personaje se graduó en Ingeniería en 1912 y 3 años después, quiso trabajar en la Oficina de Guerra pero no existía ninguna infraestructura para investigar telecomunicaciones. Empezó a trabajar como ingeniero electrotécnico en el Meteorológico interesado en el uso de la radiodetección de tormentas. Al producir los relámpagos la ionización del aire, se produce una señal de radio que Watson-Watt creía podía ser utilizada para advertir del peligro a los pilotos.

 

Pudo detectar la señal a gran distancia, pero enfrentaba 2 problemas: la dirección desde la que esa señal venía y cómo fijarla. El primer problema se resolvió utilizando una antena direccional que se podía girar manualmente para maximizar la señal, apuntando hacia la tormenta. El segundo, utilizando un tubo catódico de fósforo y un osciloscopio, que se acababa de desarrollar.

 

En 1924 pasó a trabajar para el Ministerio de Defensa y para 1933, el Ministerio del Aire había empezado a modernizar estructuras de defensa aérea del Reino Unido. Durante la Primera Guerra Mundial, los alemanes habían usado zeppelines como bombarderos de larga distancia, su intercepción con aviones había fracasado, y lo único que había funcionado había sido la artillería antiaérea.

 

Los bombarderos que se desarrollaron después de la guerra ya eran capaces de volar muy por encima de las baterías antiaéreas, lo que representaba una gran amenaza. Además, los aeródromos enemigos estaban a 20 minutos de vuelo lo que les permitía atacar y huir antes de que los cazas pudiesen interceptarlos. en vuelo, lo que era materialmente imposible.

 

Con el rearme de Alemania en tiempos nazis, el peligro parecía estar cada vez más cerca y el 12 de febrero de 1935, Watson-Watt envió un memorándum sobre un sistema propuesto al Air Ministry. El concepto tenía un importante potencial y se le solicitó una demostración práctica. Desde el 26 de febrero ya contaba con dos antenas a unos 10 km de una antena de onda corta de la BBC en Daventry. En el secreto más absoluto, Watson-Watt, su ayudante Arnold Wilkins y un único miembro del comité A. P. Rowe, asistieron a la demostración que permitió localizar un bombardero varias veces con la señal emitida.  Dos semanas después, Wilkins dejaba la Radio Research Station junto a un grupo de colaboradores entre los que estaba Edward George Bowen, para proseguir sus investigaciones en Orfordness.

El 2 de abril de 1935, Watson-Watt consiguió una patente para el sistema de radar, y desde junio, su equipo fue capaz de detectar un avión a 27 km. A finales de ese año, el alcance ya era de 100 km y en diciembre estaban listos los planos para 5 estaciones que cubrían la posible aproximación aérea a Londres.

 

En 1937, ya estaban operativas las primeras estaciones, lo que permitió poner a prueba su sistema. Los resultados fueron concluyentes y se encargaron otras 20 estaciones. A principios de la Segunda Guerra Mundial, había 19 construidas y listas para asumir un papel decisivo en la batalla de Inglaterra. Al finalizar la guerra había un total de 50 estaciones. Los alemanes supieron de la construcción de la Chain Home pero en realidad no sabían para qué servía. Pusieron a prueba sus teorías al respecto enviando el GRAF Zeppelin II pero llegaron a la conclusión de que la red era un sistema de comunicación a larga distancia puesto en marcha por la Armada Británica.

 

Desde 1936, los británicos comprendieron que la Luftwaffe alemana cambiaría a los bombardeos nocturnos si las expediciones diurnas eran infructuosas. Watson-Watt dedicó a otro de sus ayudantes en la Radio Research Station, Edward George Bowen al desarrollo de un radar que pudiera transportarse en un caza.  Bowen decidió que un radar sobre un avión no podía pesar más de 90. Para  reducir el rastro de la antena reduciendo su diámetro, la longitud de onda del haz no podía ser mayor de un metro, lo que era difícil, dada la tecnología de la época.

 

Sin embargo, ese tipo de sistema se perfeccionó en 1940 y resultó esencial para finalizar el "Blitz" de 1941. Bowen también montó ese tipo de radares en los aviones de patrulla marítima en la lucha contra los submarinos.

 

El radar era un hecho…

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