17 de octubre

Ignacio, Herón y Mariano celebran el día de hoy su onomástico: los mejores deseos para ellos…
Más de 690 millones de personas viven en condiciones de pobreza extrema (con menos de 2,15 dólares al día), y casi la mitad de la población mundial vive con menos de 6,85 dólares al día, lo que deja a muchos a solo un golpe de distancia de la miseria.
La pobreza no es una realidad fija: muchas familias entran y salen de ella, a veces solo por un tiempo. Por eso, es tan importante prevenir que alguien caiga en la pobreza como ayudar a quienes ya están atrapados en ella.
La conmemoración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza se remonta al 17 de octubre de 1987. Ese día, más de 100 mil personas se congregaron en la plaza del Trocadero, en París, donde en 1948 se había firmado la Declaración Universal de Derechos Humanos, para rendir homenaje a las víctimas de la pobreza extrema, la violencia y el hambre. Los allí reunidos proclamaron que la pobreza es una violación de los derechos humanos y afirmaron la necesidad de aunar esfuerzos para garantizar su respeto.
Estos principios están inscritos en una placa conmemorativa que se descubrió ese día y de la que se han hecho replicas en otras partes del mundo, incluida una ubicada en el jardín de la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Desde entonces, personas de toda condición, creencia y origen social se reúnen cada año ante estas placas para renovar su compromiso y mostrar su solidaridad con los pobres.
El 17 de octubre representa una oportunidad para reconocer el esfuerzo y la lucha de las personas que viven en la pobreza, una ocasión para que den a conocer sus problemas y un momento para que ellas mismas sean las primeras en luchar contra la pobreza.
La plena participación de los pobres, especialmente en las decisiones que afectan a sus vidas y a sus comunidades, debe ocupar un lugar central en las políticas y en las estrategias para futuro sostenible. De este modo, podemos garantizar que nuestro planeta y nuestras sociedades presentes y futuras respondan a las necesidades y a las aspiraciones de todas las personas, y no solamente a las de algunos privilegiados.
La Asamblea General de la ONU proclamó el Tercer Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (2018-2027). También consideró que el tema del Tercer Decenio, a ser revisado en su septuagésimo tercer período de sesiones, debería ser “Acelerar las acciones globales para un mundo sin pobreza”, en línea con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
La crisis climática también golpea con más fuerza a quienes menos tienen. La mitad más pobre del planeta apenas contribuye a las emisiones de gases, pero soporta la mayor parte de las pérdidas económicas y humanas causadas por los desastres climáticos.
Los conflictos agravan la pobreza: la proporción de personas en situación de pobreza extrema que viven en entornos frágiles y afectados por conflictos ha aumentado considerablemente.
Las familias que viven en situación de pobreza suelen enfrentarse al estigma y al rechazo precisamente en los lugares donde deberían recibir apoyo, como en las escuelas, clínicas, oficinas de asistencia social o servicios de protección infantil. Madres solteras, familias indígenas y otros grupos históricamente discriminados denuncian maltratos, injusticias y deshumanización que minan su autoestima y destruyen su agencia personal, lo que en ocasiones lleva a situaciones de separación familiar, con consecuencias emocionales y sociales duraderas para niñas, niños y padres.






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