16 de marzo
- Laura Meléndez
- 16 mar
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Muchos días de estos para quienes están de manteles largos, y para quienes se llaman Abraham, Heroberto y Eusebia
La Guerra de Vietnam es el episodio sangriento más grande e impactante de la década de los años 60, en tiempos de guerra fría y de rivalidad soviético-estadounidense que medía fuerzas en otros países donde las diferencias ideológicas terminaban en conflictos armados.
Fue el 16 de marzo de 1968, hace ya 58 años, cuando soldados estadounidenses asesinaron a centenares de civiles en lo que se llamó históricamente como la masacre de My Lai, crimen de guerra cometido por el ejército de Estados Unidos en donde asesinaron en masa a civiles desarmados en el distrito de Sơn Tịnh en Vietnam del Sur.
Se estima que fueron ultimados por los militares norteamericanos entre 347 y 504 civiles. Los criminales formaban parte de la Compañía C, 1.er Batallón, 20.º Regimiento de Infantería, y la Compañía B, 4.º Batallón, 3.er Regimiento de Infantería, 11.ª Brigada, 23.ª División de Infantería. Entre las víctimas hubo hombres, mujeres, niños y bebés, además de que las mujeres fueron violadas en grupo y sus cuerpos mutilados.

Peor todavía, algunos soldados mutilaron y violaron a niños de 12 años de edad., en lo que representa al día de hoy, la mayor masacre de civiles perpetrada por fuerzas estadounidenses en el Siglo XX de la que se tiene conocimiento público.
Al menos 26 soldados fueron acusados de delitos penales, pero solo el teniente William Calley Jr., jefe de pelotón de la compañía C, fue condenado, en una más de las muchas ocasiones en las que militares de Estados Unidos no rinden cuentas ante la justicia por sus actos, ya que son juzgados en su país y no comparecen ante ningún Tribunal Internacional.
Caller Jr. Fue declarado culpable del asesinato de 22 aldeanos y sentenciado inicialmente a cadena perpetua, pero cumplió 3 años y medio de arresto domiciliario después de que el presidente Richard Nixon conmutara su pena.
Ese 16 de marzo, tropas norteamericanas atacaron la región de Son My en la búsqueda de miembros del vietcong. A Calley y su sección les fue asignada la zona My Lai 4, en donde por espacio de 4 horas violaron a mujeres y niñas, sacrificaron al ganado e incendiaron las casas hasta dejar el poblado destruido.
Al final, reunieron a los supervivientes en una acequia. Calley disparó contra ellos y ordenó a sus hombres que hicieran lo mismo hasta matar a todos los habitantes de la zona. La matanza fue detenida cuando el suboficial Hugh Thompson Jr., intervino y aterrizó su helicóptero entre los soldados y un grupo de civiles, ordenando a su tripulación abrir fuego contra sus compañeros de armas si continuaban con los asesinatos

Thompson y su tripulación evacuaron a varios civiles con ayuda de otros helicópteros, y al regresar a la base, informó a sus superiores sobre la matanza.
La masacre de My Lai no fue la única cometida por las fuerzas estadounidenses, pero fue la que más escándalo provocó en Estados Unidos y el mundo.
El encubrimiento de la matanza continuó hasta que Ronald Ridenhour, artillero de helicópteros que había oído relatos de compañeros, decidió investigar por cuenta propia, y en marzo de 1969 envió una carta al presidente Nixon y a miembros del Congreso. El congresista Mo Udall abrió un expediente que condujo a la acusación formal contra Calley
Más aún, el periodista de investigación Seymour Hersh tuvo acceso a las acusaciones y publicó la historia el 13 de noviembre de 1969 en el el Dispatch News Service. Una semana después, el Cleveland Plain Dealer publicó las fotografías tomadas por Ronald L. Haeberle, y una posterior difusión en las revistas Time y Life causó conmoción mundial.
Pese al impacto causado, el teniente Calley fue el único condenado. En total, solo 23 personas fueron procesadas por tribunales militares.
El suboficial Hugh Thompson fue prácticamente congelado por sectores del ejército y el gobierno, recibió amenazas de muerte y sufrió secuelas psicológicas, incluyendo estrés postraumático y alcoholismo.
En el lugar de la masacre se encuentra el Memorial de Sơn Mỹ, inaugurado en 1978. El monumento principal, una estatua de piedra blanca del artista Ho Thu, preside un parque que conserva los cimientos de las viviendas destruidas y una placa de mármol negro con los nombres de las 504 víctimas, incluyendo 210 niños menores de 13 años.
El comportamiento de los militares de Estados Unidos no ha variado con el paso de los años: apenas hace unos días, un misil del ejército estadounidense mató a más de 150 personas en una escuela de Irán, entre colegialas y maestros de educación básica, crimen de guerra ignorado en el Consejo de Seguridad de la cada vez más desacreditada Organización de Naciones Unidas.






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