12 de junio
- Laura Meléndez
- hace 11 horas
- 3 min de lectura

Como todos los días, felicitamos a quienes están de plácemes por un nuevo año de vida, o de matrimonio, o de algo que constituye algo especial: también a los del onomástico…Cirino, Nabor y Nazario…
La Organización Internacional del Trabajo lanzó el "Día mundial contra el trabajo infantil" en 2002, para concienciar acerca de la magnitud de este problema y aunar esfuerzos para erradicar el trabajo infantil. Así, e 12 de junio de cada año tenemos la oportunidad de fomentar y coordinar las iniciativas de gobiernos, patronales y sindicatos, sociedad civil, medios de comunicación y otros actores locales, como escuelas y ayuntamientos, en la lucha contra el trabajo infantil.
El término “trabajo infantil” suele definirse como todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico. Pone en riesgo a los menores y viola tanto el derecho internacional como las legislaciones nacionales. Priva a los niños de su educación o les exige asumir una doble carga: el trabajo y la escuela. El trabajo infantil, que debe ser eliminado, es un subconjunto de actividades laborales llevadas a cabo por menores de edad e incluye:
Más aún, las "incuestionablemente" peores formas de trabajo infantil, tales como la esclavitud, o prácticas similares, y el uso de niños en la prostitución u otras actividades ilegales. El trabajo hecho por los niños menores de la edad legal para ese tipo de tareas, tal y como se establece en las legislaciones nacionales de acuerdo con los estándares internacionales.
Los últimos datos muestran que los avances continúan a pesar de un alarmante repunte del trabajo infantil sufrido entre 2016 y 2020, y urge actuar: 138 millones de niños y niñas siguen trabajando en todo el mundo, y casi 54 millones de ellos lo hacen en trabajos peligrosos.
Según las estimaciones, la agricultura sigue siendo el mayor sector de trabajo infantil con el 61% de todos los casos, seguido de los servicios (27%), como el trabajo doméstico y la venta de productos en los mercados, y la industria (13%), incluidas minería y fabricación.
África subsahariana sigue soportando la carga más pesada, con casi dos tercios del total de niños en situación de trabajo infantil, unos 87 millones. Aunque la prevalencia se redujo del 24% al 22%, el número total ha permanecido estancado en un contexto de crecimiento demográfico, conflictos, pobreza extrema y sistemas de protección social al límite de su capacidad.
Asia y el Pacífico lograron la reducción más significativa de la prevalencia desde 2020, con un descenso de la tasa de trabajo infantil del 6% al 3% (de 49 millones a 28 millones de niños). América Latina y el Caribe se ha mantenido constante durante los últimos 4o años y la cifra total de niños afectados se redujo de 8 millones a unos 7 millones.
Bajo el lema “Tarjeta roja al trabajo infantil: juego limpio para niños, trabajo decente para adultos”, la campaña del Día Mundial contra el Trabajo Infantil de 2026 hace un llamado a reforzar las medidas en las políticas que previenen el trabajo infantil y alejan a los niños del mismo: educación de calidad, protección social universal, trabajo decente y medios de vida adecuados para los adultos, leyes y aplicación de la ley más estrictas, mejores sistemas de datos y seguimiento, y una actuación responsable en la agricultura y las cadenas de suministro.
Para acelerar los avances, UNICEF y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) instan a los gobiernos a invertir en protección social para hogares vulnerables, incluyendo redes de seguridad social como las prestaciones universales por hijos, para que las familias no recurran al trabajo infantil.
También en reforzar los sistemas de protección infantil para identificar, prevenir y atender a los niños en situación de riesgo, especialmente a aquellos que se enfrentan a las peores formas de trabajo infantil; garantizar acceso universal a educación de calidad, especialmente en zonas rurales y afectadas por crisis, para que todos los niños puedan aprender.
Además, asegurar un trabajo digno para adultos y jóvenes, así como el derecho de los trabajadores a organizarse y defender sus intereses, así como hacer cumplir las leyes y exigir la responsabilidad de las empresas para poner fin a la explotación y proteger a los niños en todas las cadenas de suministro.






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