8 de agosto
- Laura Meléndez
- hace 2 días
- 3 min de lectura

Abrazo y los mejores deseos para los que cumplen un año más de vida, así como para los del santo: Domingo, Ciriaco, Largo, Esmaragdo, Leónidas, Emiliano, y Severo…
“El robo del siglo”…así se le denominó al asalto perpetrado un día como hoy, 8 de agosto, pero del año 1963, cuando Bruce Reynolds y Ronnie Biggs junto a un grupo de ladrones atracaron un tren de correos que se dirigía desde Glasgow en Escocia, a Londres.
A sus 18 años a Ronnie Biggs ya era vinculado con pequeños robos en comercios e incluso fue acusado de robar un coche. De hecho fue a parar a la cárcel por intento de robo en una oficina de apuestas, donde conoció a Bruce Reynolds, su mano derecha en el asalto al tren, y aunque Biggs intentó cambiar de forma de vida al dejar la prisión y se puso a trabajar de carpintero formando una familia, la falta de dinero lo hizo retomar contacto con Reynolds, quien le propuso asaltar un al tren.
Durante varias semanas, ensayaron el golpe y contactaron a un ferroviario para informarse de los horarios de los trenes.
A las 3 de la madrugada del 8 de agosto, en un paraje solitario cerca de Ailesbur, el maquinista Jack Mills quien conducía el expreso Glasgow-Londres se detuvo al observar una señal en rojo, pero de repente 13 asaltantes rodearon al convoy, lo amagaron con pistolas y desengancharon los primeros 3 vagones que transportaban los fondos, mientras que el conductor era obligado a llevar la locomotora y los vagones hasta un puente en donde los ladrones sacaron el dinero y lo introdujeron en furgonetas estacionadas debajo.
Media hora bastó para perpetrar el robo, considerado como “uno de los más audaces y espectaculares del siglo”, comparado con una operación militar.
Dos millones y medio delibras esterlinas, equivalentes a más de 50 millones de euros actuales, pasaron en solo 30 minutos de los vagones blindados del tren Glasgow-Londres a manos de la banda de Wilson y Biggs, quienes tras el atraco, se escondieron en una granja al sur de Inglaterra con el botín, pero hubo algo con lo que la banda no contó: un juego de mesa que sirvió a los ladrones para relajarse después del robo y en el que quedaron sus huellas dactilares con las que la policía los identificó y capturó en una semana, recibiendo penas de 25 a 30 años de prisión.
Los que consiguieron escapar fueron los líderes de la operación: Reynolds, que se sometió a cirugía estética y huyó a México y Canadá, y Biggs, que en 1965, pasados 15 meses de ingresar a prisión se fugó escalando el muro con una escalera y vivir como fugitivo por 36 años, instalándose en Río de Janeiro hasta que en 2001 se entregó a la Justicia británica después de tratar de comunicarse por internet con Scotland Yard para pactar su entrega.
Biggs estuvo varios años en prisión hasta que en agosto de 2009 fue liberado por razones de salud, a raíz de varias apoplejías y pronóstico de pocos meses de vida, ingresando una residencia de ancianos en Londres donde murió a los 84 años.
Una historia tan insólita como ésta fue llevada al cine; la adaptación de la historia más conocida es “Buster” en 1988 con Phil Collins, basada en la historia de Buster Edwards, uno de los asaltantes, siendo el propio delincuente asesor en la realización de la cinta que obtuvo una nominación al Oscar a mejor canción original.
Hubo otras versiones como “El gran robo” en 1967, con Steve McQueen, y otras adaptaciones para televisión que coincidió con el 50 aniversario del atraco, y que contó con la actuación de LukeEvans.






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