01 de septiembre
- Laura Meléndez
- hace 22 horas
- 3 min de lectura

Remedios, Gil, Egidio, Josué, Gedeón, Arturo, Anna, Constancio y Augusto, celebran hoy su onomástico; los felicitamos a todos y todas, al igual que a quienes parten hoy el pastel
Hoy se cumplen 43 años de un incidente que se cuenta entre los muchos que han llevado al mundo al borde de un conflicto más grave desde el inicio de la guerra fría… Fue el 1 de septiembre de 1983, cuando cazas soviéticos derriban por error un avión comercial surcoreano, matando a los 269 pasajeros que iban a bordo.
El vuelo 007 de la aerolínea sudcoreana Korean Air tenía programado cubrir la ruta Nueva York-Seúl con escala en Anchorage, Alaska, y despegó de suelo estadounidense el 31 de agosto de 1983. El KAL 007 operado por un Boeing 747-200 es ya parte de la historia como uno de los más graves incidentes que se produjeron en la Guerra Fría, en un momento de tensión en las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética
El KAL 007 llevaba 269 personas entre pasajeros y tripulación, incluido el congresista estadounidense por Georgia Larry McDonald. Al día de hoy, los hechos precisos del vuelo se desconocen, debido a los aspectos militares y de inteligencia que se entrecruzan.
La aeronave repostó en el aeropuerto internacional Ted Stevens de Anchorage, y despegó el 1 de septiembre con rumbo a la capital sudcoreana. El capitán activó el piloto automático en marcación constante magnética en vez de hacerlo en el modo de puntos de avance, lo que luego causó que pusiera un rumbo oeste y luego hizo un arco en ruta al aeropuerto internacional Seúl-Kimpo. Esto llevó al aparato más hacia el oeste de lo usual, pasando sobre la península rusa de Kamchatka y luego por el mar de Ojotsk hacia Sajalín violando en 2 ocasiones el territorio soviético.
Como la computadora a bordo marcaba las coordenadas constantes, la tripulación no advirtió que estaba 550 kilómetros más al norte que la ruta prevista. Korean Air había volado antes el espacio aéreo soviético. Otros vuelos comerciales habían cometido errores de curso de vez en cuando, pero no sobre la Unión Soviética.
Mientras el KAL 007, con dirección y velocidad constantes no característicos de una intrusión deliberada sobrevolaba territorio soviético, fueron alertados cazas Su-15 y MiG-23, y una segunda señal apareció en los radares soviéticos, cerca de la aeronave comercial: un avión espía RC-135 estadounidense que estaba volando cerca de la ruta del KAL 007, por lo que los soviéticos tuvieron 2 señales idénticas.[1]
El RC-135 se retiró del espacio aéreo al mismo momento que el KAL 007 comenzaba a cruzar la isla de Sajalín, pasando cerca de la base de submarinos atómicos de misiles balísticos rusos junto a Petropávlovsk-Kamchatski. Ahora parecía dirigirse a la base principal de la Flota del Pacífico en Vladivostok, lo que acrecentó la sensación de amenaza para el mando militar soviético. Los rusos detectaron la señal del avión de pasajeros mientras sus aviones interceptores hacían contacto visual con el intruso.
Un par de cazas Sukhoi SU-15 de la base aérea de Dolinsk-Sokol interceptaron el Boeing 747 acercándose por detrás y se comunicaron con la base solicitando instrucciones. Se le instruyó al piloto que primero efectuara disparos de advertencia, pero estos no tenían municiones trazadoras, por lo que la tripulación de cabina no percibió nada. El copiloto coreano solicitó cambiar de altitud a nivel 350, lo que fue interpretado por los soviéticos como una maniobra evasiva, lo que obligó a la aeronave rusa a realizar una maniobra para volver a situarse detrás del aparato sudcoreano. El alto mando de la URSS ordenó entonces que derribaran el 747.
La Unión Soviética dijo desconocer que el aparato era civil y sugirió que había entrado en el espacio aéreo soviético como una acción deliberada para poner a prueba sus capacidades de respuesta y realizar labores de espionaje dado que otros aparatos militares de los Estados Unidos se encontraban en el área para recabar datos de inteligencia relacionados con el supuesto lanzamiento de un misil soviético en el mismo lugar y a la misma hora.
El derribo trajo una ola de protestas en todo el mundo, particularmente de los Estados Unidos, que encontró una buena oportunidad para profundizar sus posturas anticomunistas en el contexto de la Guerra Fría. Fue considerado el mayor derribo de un avión en la historia de la aviación hasta el vuelo 655 de Irán Air en 1988 y el vuelo 17 de Malaysia Airlines en 2014.






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