Una de cada 3 muertes por lesiones en Europa se relacionan con el consumo de alcohol
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- 24 dic 2025
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Actualizado: 24 dic 2025

Durante la temporada de fiestas de fin de año, el consumo de alcohol suele incrementarse y con ello aumentan también los riesgos de sufrir lesiones.
Esto advirtió la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud, que señaló que una de cada 3 muertes por lesiones y violencia en la región europea es atribuible al alcohol, según datos de 2019.
La información surge de la nueva ficha técnica titulada “Lesiones atribuibles al alcohol en la Región Europea de la OMS”, que revela que ninguna otra sustancia psicoactiva contribuye tanto a las lesiones intencionales y no intencionales, como los siniestros viales, las caídas, las quemaduras, las intoxicaciones, la violencia interpersonal y las autolesiones.
El impacto es especialmente grave entre jóvenes y adolescentes.
En 2019, casi 145 mil muertes por lesiones en la región europea estuvieron relacionadas con el consumo de alcohol. Las principales causas fueron autolesiones, accidentes de tránsito y caídas. A nivel mundial y que esta sustancia provoca alrededor de 800 mil muertes anuales, lo que equivale a una de cada 11 defunciones.
La asesora regional de OMS Europa sobre alcohol y drogas ilícitas, Carina Ferreira-Borges, explicó que el alcohol es una sustancia tóxica que no solo está relacionada con al menos 7 tipos de cáncer y otras enfermedades no transmisibles, sino que también afecta el juicio, el autocontrol y la coordinación, además de fomentar conductas de riesgo. Estas alteraciones explican su fuerte vínculo con lesiones prevenibles.
El informe también subraya la estrecha relación entre alcohol y violencia. En 2019 se registraron alrededor de 26.500 muertes por violencia interpersonal en la región, y más del 40% fueron atribuibles al alcohol.
Asimismo, más de un tercio de las muertes por autolesiones estuvieron relacionadas con su consumo. La OMS advierte que el impacto del alcohol no se limita a quienes lo consumen, sino que afecta de manera desproporcionada a personas cercanas, especialmente mujeres y niños, en contextos de violencia familiar y de pareja.
En el caso de los jóvenes, el alcohol representa una amenaza particular. Aunque suelen beber con menor frecuencia que los adultos, son más propensos al consumo intensivo en períodos cortos, lo que incrementa notablemente el riesgo de accidentes, violencia y daños a largo plazo. Además, el consumo temprano puede afectar el desarrollo cerebral y aumentar la probabilidad de trastornos mentales y dependencia en el futuro.
El documento también evidencia desigualdades entre países europeos. Las tasas más altas de muertes por lesiones relacionadas con el alcohol se concentran en Europa oriental, donde en algunos países más del 50% de estas muertes están vinculadas al consumo, frente a menos del 20% en varias naciones de Europa occidental y meridional.
Ante este panorama, la OMS recomienda medidas probadas como aumentar impuestos al alcohol, limitar su disponibilidad, restringir la publicidad, reforzar las leyes contra la conducción bajo los efectos del alcohol e incorporar controles y asesoramiento temprano en los servicios de salud.
Según el organismo, estas acciones podrían salvar decenas de miles de vidas cada año y reducir de forma significativa el impacto del alcohol en la salud pública.









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