¿Te has preguntado por qué se hicieron famosos los niños héroes?
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- 13 sept 2022
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Se les llama “Niños Héroes” a seis cadetes mexicanos asesinados en la Batalla de Chapultepec los días 12 y 13 de septiembre de 1847; de ellos, cinco eran estudiantes y uno recién graduado del Colegio Militar, pero la historia oficial, con mayor notoriedad en 1947, deformó los hechos para destacar a dichos cadetes.
La historia real comienza cuando el gobierno mexicano rompió relaciones con la Unión Americana al declarar ilegal su ingreso a la Federación Estadounidense, específicamente a Texas, estado que se separó en 1837; los estadounidenses mandaron tropas a la zona norte del rio Bravo para asegurar la franja entre el estado de Texas y México, ya que este último sólo reconocía como frontera el río Nueces, ubicado más al norte.
El primer choque armado se produjo el 24 de abril de 1846 en Rancho Carricitos, que se encuentra cerca del actual territorio de Tampico, cuando una patrulla estadounidense de 63 hombres fue emboscada por lanceros al mando del general Anastasio Torrejón; es así como el presidente James Folk declaró la guerra el 13 de mayo, mientras que el general Antonio López de Santa Anna hizo lo propio 10 días después, a pesar de no estar económica ni militarmente preparado.
Bajo el mando de Winfield Scott, los americanos tomaron el puerto de Veracruz y la llamada “la Ruta de Cortes”, a la vez que el Ejército Nacional fortificó el Peñón de los Baños, que era la entrada al oriente de la ciudad entre los lagos de Texcoco y Xochimilco; sin embargo, los invasores rodearon por el sur la Sierra de Santa Catarina, sitios de las Batallas de Churubusco y de Padierna. Como la Ciudad de México estaba fortificada por canales y puertas, la entrada más adecuada era por Chapultepec, donde el terreno era más seco, por ende se mandó fortificar el Colegio Militar, usado como cuartel general.
Se mandó desalojar a los cadetes que en sus diferentes grupos tenían entre 13 y 19 años, pero aunque la mayoría obedeció, 46 de ellos solicitaron quedarse para defender su plantel, junto con algunos graduados que aún no recibían una asignación en el Ejército. En septiembre de 1847, el ejército estadounidense tomó al palacio del Ex Arzobispado en Tacubaya como base de operaciones, para el día 12 bombardearon el Castillo de Chapultepec y otras posiciones en el Bosque al día siguiente se dio el asalto del fuerte por el sur y el poniente del cerro, al cual tomaron por la tarde avanzando hasta la Garita de Belén, donde fueron detenidos por las fuerzas mexicanas; sin embargo, por la noche recibieron la orden de abandonar la ciudad por parte de Santa Anna.
El día 15, cuando ya había tomado la ciudad, el ejército extranjero reunió los cuerpos de sus muertos, permitiéndole lo mismo a civiles y prisioneros mexicanos; los enemigos enterraron a sus muertos en un terreno ubicado en las esquinas de Circuito Interior y Calzada de Tacuba, donde hoy se encuentra la embajada americana.
Aunque hubo sólo 5 cadetes muertos, además de otros heridos y prisioneros, se reconoció a 6 ya que el Teniente Juan de la Barrera se graduó poco antes y no tenía un puesto asignado en el Ejército, por lo que la lista está integrada por Fernando Montes de Oca, quien murió en el marco de una puerta la cual defendía, en la cual cayó cuando un soldado estadounidense logró pasar por una ventana y matarlo por la espalda; Francisco Márquez Paniagua, quien pereció en el castillo cuando un grupo de soldados mató a tiros al negarse a rendirse; Juan de la Barrera, quien sucumbió durante en la defensa del hornabeque ubicado al sur cerro; Vicente Suárez, quien cayó en su puesto de centinela en la escalera de honor peleando a bayoneta, y el Teniente Agustín Melgar, fallecido al día siguiente, al resultar herido de varios disparos y bayonetazos.
Juan Bautista Pascacio Escutia Martínez murió en la ladera poniente del cerro, ubicado como tirador en lo alto del acantilado fue herido por una bala y cayó por este, quedando sobre una roca; sin embargo, él no era cadete, sino integrante del Batallón de San Blas.
El mito más extendido es el considerarlos “niños” ya que la mayoría estaba en la adolescencia y temprana adultez; además, la leyenda del suicidio de Juan Escutia, en la que según se envolvió en la bandera nacional que ondeaba en lo alto del Colegio para evitar que cayera en manos de los estadounidenses, es falsa, porque dicha bandera en realidad fue tomada por los invasores. En 1952, con motivo de la inauguración del Altar a la Patria, fueron devueltas varias banderas mexicanas tomadas durante el conflicto.
En 1878, un grupo de cadetes sobrevivientes formaron la Asociación del Colegio Militar y promovieron la celebración de una ceremonia para recordar a los muertos, heridos y prisioneros en la batalla de Chapultepec, lo que lograron entre 1880 y 1881, además de que construyeron un monumento en forma de obelisco en 1884 situado al poniente del cerro al sur de la puerta principal del colegio y sobre una de las trincheras que había servido de fosa común.
Posteriormente, el 27 de septiembre de 1952 se inauguró un monumento de forma semicircular con seis columnas y emplazado en lo que sería la terminación del antiguo Paseo del Emperador, hoy Paseo de la Reforma, siendo colocadas las urnas con los restos de cada soldado en cada nicho. Además, al centro y bajo la estatua principal se ubicaron los restos del Coronel Felipe Santiago Xicoténcatl, a quien se le encomendó defender el Castillo.
A la estructura se le puede llamar “Altar a la Patria” o “Monumento a los Niños Héroes”, y tiene grabada la frase “A los Defensores de la Patria 1846-1847”.






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