¿Te has preguntado por qué se disfrazan los payasos?


Un payaso es un personaje representado comúnmente con vestimentas extravagantes, maquillaje excesivo y pelucas llamativas y que por lo general se le asocia con un artista de circo cuya función es hacer reír a la gente, gastar bromas, hacer piruetas y en ocasiones trucos divertidos; pero a la vez es un actor satírico que se burla de la cotidianidad y se le da también el mote a quien tiende a tener un humor chusco.


En algunas culturas, la vestimenta y el maquillaje del payaso denotan jerarquía, desde el maquillaje de vagabundo hasta la cara blanca.


Su nombre en inglés es “clown” que significa aldeano, ya que tiene como antecedente los circos en donde eran los aldeanos los primeros en formar parte de éstos, y el artista puede hacer uso de maquillaje de base de aceite o de agua; en algunas sociedades los payasos se relacionan con otros ámbitos y temas, sobre todo de la televisión, donde aparecen representados incluso como personajes malvados lo cual tiene repercusiones en la infancia ya que muchos niños le temen a estos personajes por su vestimenta y arreglos.


El elemento principal del payaso es su vestuario donde, dependiendo de su género, puede usar desde harapos hasta sólo maquillaje blanco, vestir colores brillosos, peluca, zapatos gigantes, ropas clásicas o máscaras, pero sin duda la nariz roja ha hecho al payaso un personaje siempre reconocido porque genera un punto de atención para la gente; es una indumentaria tan representativa y respetable para el gremio que incluso en los funerales de cualquiera de sus miembros, los miembros suelen asistir con todo su vestuario.


Los payasos de circo adoptaron el peculiar maquillaje y la extraña ropa del mundialmente famoso Joseph Grimaldi, quien de niño representaba pequeños papeles en algunas pantomimas; su madre era una bailarina de coro en el teatro Drury Lane de Londres mientras que su padre había sido maestro de ballet. En 1800, a la edad de 21 años, representó a un payaso por primera vez en el escenario y durante los siguientes 20 años se convirtió en el payaso más gracioso y conocido de Londres y el mundo, actuando siempre en teatros, no en circos. Sin embargo quedó lisiado tras efectuar una de sus acrobacias y en 1823 tuvo que retirarse, no sin dejar un legado que perdura hasta nuestros días.


Antes de que perfeccionara su actuación estilizada y original, los payasos eran campesinos de cara rojiza o criados tontos. Fue aquí cuando Grimaldi les dio modelos brillantes y ropa de colores alegres, hizo los pantalones muy amplios para esconder objetos, que casi siempre era comida como pescados o salchichas que sacaba como parte de su acto. Además, exageraba su rostro dibujando triángulos rojos en sus mejillas y se cortó el pelo en forma de cresta con tres graciosos mechones; el maquillaje blanco que usaban los payasos desde el siglo XIX solía ser de óxido de cinc, manteca de cerdo y tinta de benjuí.


Con su maquillaje y su ropa característica, los payasos son el único acto del circo que no necesita presentación del maestro de ceremonias ya que entre ellos y en el escenario, la leyenda de Joseph Grimaldi aún permanece presente.





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