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  • bambarito59

Sugieren expertos mantener la calma ante paridad peso-dólar

No hay síntomas de una crisis; nada ha cambiado en la parte real ni en los indicadores macro de la economía, todo eso se mantiene como estaba antes de las elecciones del 2 de junio y siguen los pronósticos positivos de crecimiento y de estabilidad macroeconómica.


Por ello, lo que podemos hacer es mantener la calma, estar tranquilos y no hacer eco de las noticias alarmistas, afirmó el académico del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, Moritz Alberto Cruz Blanco.


Hay que esperar con tranquilidad las variaciones que vamos a ver de manera natural. “La preocupación es de quienes piensan que se verán afectados negativamente, es decir, quienes tienen activos financieros”, aclaró.


El experto consideró que estos niveles del tipo de cambio no tienen mayor impacto en el “ciudadano de a pie”, en sus compras o actividades financieras diarias, ya que aun cuando han sido en corto plazo, son pequeños; el salto de 16 a 18 pesos por dólar no es “dramático”.


En consecuencia descartó que haya un traspaso a los precios. Es decir, no habría mayor inflación.


Por dubisrte,  el profesor de la Facultad de Economía y tutor de posgrado, Roberto Valencia Arriaga, señalo que la alarma se encendería si la situación se mantuviera por más tiempo, pero “sin duda alguna el Banco de México no lo permitiría. En aras de alcanzar su mandato de mantener la inflación en su meta, seguramente tomaría acciones para evitar que eso pase”. De ese modo, difícilmente vamos a ver en el corto plazo ese efecto.


Se ha hablado del “nerviosismo” de los inversionistas y de los mercados financieros, pero eso es distinto a lo que está ocurriendo en la realidad; si en verdad lo estuvieran, se hubieran ido, estimó el universitario.

Lo que parece estar detrás es más bien una oportunidad de obtener un buen rendimiento debido al entorno. En diciembre de 1994, recordó el especialista, la depreciación en un período similar de 2 semanas llegó a alcanzar casi 60%; en ese momento sí estaban intranquilos los mercados y hubo una salida de capitales marcada, que dejó un tipo de cambio débil.

En la crisis de 2008 la depreciación fue de 18.03%; la actual, de poco más de 8%, no tiene nada que ver con lo ocurrido en esos 2 periodos donde hubo pánico, sostuvo Valencia.


Después de que la gobernadora del banco central, Victoria Rodríguez Ceja, declaró que se podría intervenir si continuaba la volatilidad, los mercados se calmaron, se estabilizaron.


Si el tipo de cambio tuviera una volatilidad mayor a 2% podría ofertar más dólares. Es decir, haría uso de las reservas, inyectando divisas en el mercado y esto frenaría una posible depreciación. Esa sería una de las medidas más eficientes en el corto plazo. 


Y si esto fuera un efecto persistente, una más drástica, precisó Valencia Arriaga, sería subir la tasa de interés para hacer más atractivas las inversiones en nuestro país y, por último, influir en las expectativas, o sea, con la información que brinde Banxico al mercado, dar confianza de que la autoridad monetaria está atenta a lo que pasa con el tipo de cambio.


Además, hay que recordar -añadió Moritz Alberto Cruz- que esta situación tiene implicaciones positivas o negativas para grupos y sectores de la población. 


Por ejemplo, si está barato el dólar se quejan los exportadores y quienes reciben remesas, aunque eso generalmente implica menor inflación, lo cual beneficia a la sociedad. Además, en México se importan muchos productos y cuando el peso está apreciado cuesta menos comprar esos bienes, por mencionar otro caso.


El investigador agregó que también se han tomado medidas precautorias como el pago anticipado de deuda que llevó a cabo hace poco la Secretaría de Hacienda, con lo cual se demostró a los mercados que hay liquidez para pagar los compromisos en moneda extranjera y que no habría riesgos de ningún tipo. 


Así se aligera la carga de los pagos en el futuro, pero al mismo tiempo se manda el mensaje de que hay recursos para hacer frente a las contingencias cambiarias.


En lo que va del sexenio encontramos el promedio del tipo de cambio en 19.55 pesos, o sea, ahora estamos todavía por debajo; y si la moneda nacional se deprecia un poco más, no forzosamente tiene que resultar en un efecto nocivo para la economía, precisó.

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