Segunda fase de alto el fuego en Gaza es “crítica”, y afronta varios desafíos
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El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas examinó en profundidad la situación del conflicto palestino-israelí en el contexto del despliegue de la segunda fase del alto el fuego en la guerra de Gaza.
El vicecoordinador especial adjunto para Oriente Medio, Ramiz Alakbarov, dijo en la reunión, que los ataques israelíes han causado más de 500 muertos en los 2 territorios palestinos desde la firma del acuerdo, y añadió que Israel ha continuado con la demolición de más de 2 mil 850 casas en Cisjordania, así como estimular la expansión de asentamientos.
"Las consecuencias han sido graves: profundización de la ocupación, fragmentación cada vez mayor del espacio palestino y fortalecimiento de la contigüidad territorial de los asentamientos", dijo Alakbarov.
A esta presión militar se suma la precaria situación humanitaria en Gaza, cuya población depende casi por completo de la ayuda exterior, y una campaña de presión israelí contra la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), cuya sede fue incendiada.
Tras calificar de "crítica" la puesta en marcha de la segunda fase del plan, Alakbarov advirtió que las acciones de Israel "socavan aún más las perspectivas de paz" y "pueden poner en peligro los avances" en la aplicación del alto el fuego.
El debate dejó al descubierto las diferencias existentes entre las partes sobre la gobernanza posterior al conflicto.
El embajador palestino, Riyad Mansour, afirmó que Palestina quiere colaborar en construir la paz "si la paz es el objetivo", pero aseguró que "el objetivo de Israel no es la paz sino la dominación".
Sin mencionar directamente el Consejo de la Paz, destacó que "Palestina debe estar representada completamente en cualquier proceso que determine su futuro".
Por su parte, el embajador israelí, Danny Danon, centró su intervención en la necesidad de desarmar a Hamás, que gobierna la Franja de Gaza, y añadió que "la segunda fase del plan de paz prevé el establecimiento de un marco de gobierno responsable" para el territorio.
El embajador de Estados Unidos, Mike Waltz, defendió el Consejo de la Paz como un mecanismo, aunque "poco convencional", que dejará atrás "el tiempo perdido, el dinero malgastado y las oportunidades de paz desperdiciadas".
Sin embargo, otros miembros permanentes expresaron reservas.
El francés, Jérôme Bonnafont, observó que el texto fundacional del Consejo suscita "importantes cuestiones políticas y jurídicas".
El embajador ruso, Vassily A. Nebenzia, agradeció la invitación a participar, pero señaló que Moscú "lo está examinando aún".
El representante de China, Fu Cong, subrayó que cualquier acuerdo debe avanzarse de manera "prudente y ordenada", adhiriéndose al principio de "los palestinos gobernando Palestina".
Ninguno de los grandes aliados europeos ha aceptado formar parte de dicho Consejo.









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