Se cumplen 25 años del 11/S: expertos ponen en tela de juicio, lucha antiterrorista

A un cuarto de siglo del trágico suceso del 11 de septiembre de 2001, en el que 4 aviones secuestrados dejaron um saldo de cerca de 3 mil personas muertas en Nueva York, Washington y Pensilvania, el mundo sigue pagando las consecuencias de una respuesta que, según el grupo de expertos independientes de la ONU, ha llevado el derecho internacional "más allá de su punto de ruptura".
En un comunicado, una treintena de relatores de los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos rinde tributo “a los miles víctimas que perdieron la vida, sus familias y las comunidades cuyas vidas cambiaron para siempre por aquellos actos horribles de violencia”.
Los expertos extienden su reconocimiento a "los millones de otras víctimas en todo el mundo de atentados terroristas, de respuestas antiterroristas excesivas y de conflictos librados en nombre de la lucha contra el terrorismo", recordando así que el 11-S abrió una era de violencia global que sigue cobrándose vidas.
El texto enumera los abusos cometidos en nombre de la seguridad: "
*Guerras de agresión.
*Ocupaciones ilegales.
*Innumerables crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, y alegaciones plausibles de genocidio.
*Asesinatos disfrazados de 'asesinatos selectivos'.
*Tortura disfrazada de 'interrogatorio'. *Secuestros transfronterizos, entregas extraordinarias y represión transnacional. *Detención secreta y desapariciones forzadas.
*Juicios militares injustos y tribunales especiales, incluido Guantánamo".
En el comunicado, los expertos advierten de que muchas de estas prácticas "se han vuelto casi rutinarias en algunos países", con abuso politizado de leyes antiterroristas y de "extremismo" cada vez más amplias, detenciones arbitrarias, denegación de juicios justos y la conversión de leyes de emergencia temporales en permanentes.
Las tecnologías emergentes, señala el texto, actúan como "facilitadores clave" de estas violaciones: drones, vigilancia masiva, software espía, sistemas biométricos e inteligencia artificial.
"La automatización de los sistemas de armas plantea riesgos elevados para el derecho a la vida y puede socavar la rendición de cuentas", advierten los relatores, que instan a las empresas a respetar los derechos humanos en todo el ciclo de vida de estas tecnologías.
También hablan del impacto sobre la sociedad civil. Las medidas antiterroristas han servido para "atacar, acosar, intimidar, amenazar y silenciar" a defensores de derechos humanos, periodistas, disidentes, académicos, artistas, ONG, minorías, pueblos indígenas, campesinos y migrantes.
"El espacio cívico se ha erosionado mediante restricciones injustificadas de la libertad de expresión, asociación, reunión pacífica y el derecho a participar en los asuntos públicos", denuncia la declaración.
La sobrerregulación de las organizaciones sin ánimo de lucro, a través de leyes de financiación, nuevos delitos, las sanciones bancarias y el exceso de cumplimiento, ha impedido la acción humanitaria imparcial en zonas de conflicto, "impidiendo la asistencia a civiles y socavando los derechos económicos, sociales y culturales".
Incluso el Consejo de Seguridad, dicen los expertos, "ha sido parte del problema" al exigir a todos los Estados medidas altamente intrusivas "sin definir el terrorismo, garantizar salvaguardias ni aplicar eficazmente el derecho internacional".
Además, "las medidas antiterroristas han violado los derechos de grupos vulnerables", subraya el texto, que menciona a los niños —a los que no se reconoce como víctimas de grupos terroristas, ni se considera su interés superior, ni se les ofrece rehabilitación y reintegración—, a las mujeres, y a los grupos perfilados por su religión, raza o etnia.
La declaración también señala el fracaso a la hora de rendir cuentas por las violaciones cometidas en nombre de la lucha antiterrorista.
"La impunidad ha alimentado contraproducentemente el terrorismo y la inseguridad", afirma el texto, que recuerda cómo la agresión de 2003 en Irak contribuyó a la expansión del Estado Islámico. "Las violaciones estatales no solo no pueden derrotar al terrorismo, sino que pueden engendrarlo. También niegan la justicia a las víctimas del terrorismo".
Los expertos lanzan una paradoja que invita a la reflexión: "Se han gastado billones de dólares en respuestas altamente securitizadas, pero el terrorismo está más extendido, en más lugares, que antes del 11-S".
"El mundo debe financiar adecuadamente iniciativas a largo plazo para prevenir el terrorismo, priorizando la resolución de conflictos y la construcción de paz, la buena gobernanza y la inclusión política, el estado de derecho, el desarrollo sostenible, la asistencia humanitaria y los derechos humanos para todos".
La declaración concluye con una serie de peticiones a los Estados:
Revisar las leyes y prácticas antiterroristas para cumplir con el derecho internacional.
Mecanismos independientes de supervisión y rendición de cuentas
Proteger y asistir tanto a las víctimas del terrorismo como a las de las medidas antiterroristas ilegales






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