Podría constituir un acto de tortura transmitir en vivo una ejecución como anuncia Estados Unidos

El Gobierno de Estados Unidos abrió la puerta a la posibilidad de presenciar en vivo la ejecución por fusilamiento del excomandante del Ejército Nidal Hasan, el próximo 3 de diciembre.
Hasan fue condenado a muerte por matar a 13 personas en un ataque ocurrido en 2009 en la base militar de Fort Hood, en Texas, y por lo expresado por el criticado secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, se garantizará que la población pueda presenciar el procedimiento.
Ante esta posibilidad, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, señaló que la intención de ejecutar públicamente a una persona a través de una retransmisión en directo, puede ser una forma de tortura.
Se trataría de una acción que está absolutamente prohibida, cosa que seguramente no preocupa a un país acostumbrado a pasar por encima de las legislaciones internacionales, especialmente desde que el presidente convicto Donald Trump llegó a la Casa Blanca por segunda ocasión en enero de 2025.
La portavoz del organismo de naciones Unidas, Ravina Shamdasani expuso que “en respuesta a la celebración de ejecuciones públicas en Afganistán e Irán, las ejecuciones públicas constituyen una forma de trato o pena cruel, inhumana o degradante”.
Agregó que “la retransmisión en directo de una ejecución equivale a una ejecución pública y supondría una violación de la prohibición absoluta de la tortura”.






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