Periodismo, oficio cada vez más precario y peligroso, dice la ONU
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En vísperas del Día Mundial de la Libertad de Prensa, el jefe de derechos humanos de la ONU alertó sobre la violencia contra los periodistas, toda vez que ejercer el periodismo se está volviendo cada vez más arriesgado entre coches bomba, secuestros, prisión y despidos
Según el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, la libertad de prensa está pagando un alto precio, ya van 14 muertos este año, y una impunidad masiva: solo 1 de cada 10 asesinatos conduce a la rendición de cuentas.
La cobertura de conflictos armados presenta el riesgo más elevado para los informadores, y a guerra emprendida por Israel contra Gaza se ha convertido en una trampa mortal para los medios de comunicación.
Türk señalo que su oficina "ha verificado el asesinato de casi 300 periodistas desde octubre de 2023, y muchos otros han resultado heridos". La tendencia se verifica especialmente en zonas de conflicto, como Líbano, que se ha convertido en "el país más mortífero para los profesionales de los medios".
En estos entornos hostiles, los reporteros locales son a menudo los únicos que informan de la terrible realidad de la guerra. Pueden estar hambrientos, asustados y despojados de todo, salvo de su voz.
EL comisionado añadió que "en Sudán, me encontré con periodistas que se habían enfrentado a violencia extrema, brutalidad e incluso hambruna, mientras intentaban continuar con su trabajo esencial"
Aún lejos de las líneas del frente, casi que ningún país es realmente seguro para quienes dicen la verdad al poder. Investigar la corrupción, los daños al medio ambiente o el crimen organizado conlleva graves riesgos para los periodistas, sus fuentes y, a veces, sus familias.
El Alto Comisionado se mostró profundamente preocupado por el hecho de que los profesionales de los medios se hayan convertido en objetivos prioritarios "de una creciente represión y vigilancia transnacional, como lo ilustran los recientes ataques contra periodistas iraníes en el extranjero".
A escala mundial, leyes sobre difamación, desinformación, ciberdelincuencia o terrorismo, se movilizan cada vez más para proteger a los poderosos de cualquier cuestionamiento. Procedimientos judiciales disuasorios convierten los tribunales en herramientas de intimidación, imponiendo costos considerables a los medios.
Alrededor de 330 periodistas se encuentran actualmente detenidos, a los que se suman 500 periodistas ciudadanos y blogueros defensores de los derechos humanos. En este clima, el acoso y las intimidaciones en línea alimentan el riesgo de una sociedad de desinformación, donde los medios se ven obligados a ocultar los hechos para seguir ejerciendo.
A este respecto, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos recuerda que los ataques contra los periodistas afectan de manera desproporcionada a las mujeres: tres cuartas partes de ellas han sufrido abusos en línea, entre campañas de difamación y violencia sexual.
En términos más generales, los intentos de silenciar el periodismo independiente se diversifican, con restricciones de acceso, cortes de internet y apagones mediáticos, a veces con la complicidad de los poderes políticos y económicos, en detrimento de la democracia.
A estas derivas se añade una presión económica sin precedentes: en casi un tercio de los países, los cierres de medios y los despidos también sirven para silenciar las voces críticas.
Ante estas derivas, el jefe de derechos humanos de la ONU insta a los Estados a poner fin a la persecución de la prensa, levantar las restricciones arbitrarias y derogar las leyes abusivas, alineando sus marcos jurídicos con las normas internacionales de derechos humanos.
Por su parte, las empresas tecnológicas deben actuar contra los abusos en línea y la desinformación. (Naciones Unidas)






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