¿No bajas de peso con las inyecciones de GLP-1? Esto puede estar sucediendo

En México, 37.3% de los adultos de 20 años o más tenían sobrepeso en 2023. La prevalencia fue de 40.1% en hombres y 34.6% en mujeres (1).
Veamos entonces qué significa no bajar de peso con un GLP-1, ya que no siempre significa que el medicamento haya dejado de funcionar.
Los medicamentos para bajar de peso han evolucionado mucho: desde las “pastillas arcoíris” a base de anfetaminas de las décadas de 1950 y 1960, hasta el infame Dexatrim de los años 80 y la era del fen-phen en los 90. Muchos de estos tratamientos no solo fueron controvertidos, sino que también implicaban importantes riesgos de seguridad.
Actualmente, los medicamentos con péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1, por sus siglas en inglés) representan una nueva clase de tratamientos para bajar de peso y un enfoque fundamentalmente diferente al de las pastillas estimulantes del pasado. Actúan imitando una hormona natural del intestino que ayuda a regular el azúcar en la sangre y a reducir el apetito al actuar sobre las señales de hambre en el cerebro.
Los medicamentos GLP-1 se han convertido rápidamente en una de las terapias para bajar de peso más utilizadas. Tan solo en Estados Unidos, se estima que uno de cada ocho adultos —casi el 12 % de la población— ha reportado usar medicamentos como Wegovy (semaglutida) y Zepbound (tirzepatida).
En ensayos clínicos, estos medicamentos han producido resultados significativos. Los pacientes que toman semaglutida y tirzepatida han perdido, en promedio, alrededor del 15 % al 21 % de su peso corporal con el tiempo, pero esos resultados no se aplican a todas las personas.
En esos mismos estudios, un grupo de pacientes —alrededor del 10 % al 15 %— perdió menos del 5 % de su peso corporal, el umbral que suele utilizarse para definir una pérdida de peso significativa. Para estos pacientes, la experiencia puede ser muy diferente. La pérdida de peso puede desacelerarse, estancarse o no presentarse en absoluto, incluso con un uso constante del medicamento.
Es entonces cuando suele surgir la pregunta: “¿Qué está pasando?”, pero la respuesta no es tan sencilla como podrías pensar.
Por qué un GLP-1 podría no estar “funcionando” como debería
“Cuando alguien dice que su GLP-1 no está funcionando, eso puede significar muchas cosas diferentes”, señala el Dr. Vadim Sherman, director médico de Cirugía Bariátrica y Metabólica y especialista en medicina de la obesidad del Hospital Houston Methodist. “Tenemos que determinar si llegó a un estancamiento, si no responde al medicamento o si el medicamento ya no está teniendo el mismo efecto”.
Estancamiento
Para muchos pacientes, la pérdida de peso con estos medicamentos suele ser mayor al principio del tratamiento y después disminuye gradualmente con el tiempo. Este patrón es común en los ensayos clínicos de las terapias basadas en GLP-1, en los que la pérdida de peso avanza con mayor rapidez al inicio antes de estabilizarse. Con el tiempo, algunos pacientes pueden experimentar un estancamiento o una interrupción total de la pérdida de peso.
“Cuando estás perdiendo peso de manera constante, quizá uno o dos kilos por semana, y después pasas un mes sin perder nada, eso se considera un estancamiento”, explica el Dr. Sherman.
En muchos casos, esto no significa que el medicamento haya dejado de funcionar. Los medicamentos GLP-1 siguen ayudando a regular el apetito, pero la velocidad de pérdida de peso suele disminuir a medida que el organismo se adapta y la respuesta inicial se estabiliza, lo que puede llevar a un estancamiento.
Falta de respuesta
También hay pacientes que podrían no experimentar una pérdida de peso significativa a pesar de usar el medicamento de manera constante. Es lo que los médicos llaman falta de respuesta.
“Hay un porcentaje bastante alto de personas en quienes estos medicamentos realmente no tienen ningún efecto: no hay un cambio real en el apetito ni una pérdida de peso significativa”, señala el Dr. Sherman.
Las terapias con GLP-1 actúan principalmente sobre el hambre y el apetito, pero estos no son los únicos factores que influyen en el peso. En estos casos, los factores que determinan el peso de un paciente podrían no responder de manera importante a este tipo de tratamiento.
Sin embargo, no todos los casos de falta de respuesta son iguales. Algunos pacientes pueden experimentar poco o ningún cambio en el apetito o en las señales de hambre, mientras que otros pueden notar algún efecto, pero aun así no alcanzar una pérdida de peso significativa. Esta variación es una de las razones por las que los médicos analizan más detenidamente cada caso antes de determinar qué hacer a continuación.
Tolerancia
En otras situaciones, el medicamento pudo haber funcionado —al menos al principio—, pero parece que ya no funciona igual de bien.
“Es posible que el medicamento haya funcionado antes, pero con el tiempo puede desarrollarse lo que llamamos tolerancia y es posible que ya no tenga el mismo efecto”, señala el Dr. Sherman.
En muchos casos, esto no representa una verdadera “tolerancia” en el sentido tradicional. Más bien, podría formar parte de un cambio natural en la manera en que el organismo responde a la pérdida de peso continua. A medida que disminuye el peso y el organismo se adapta, el efecto general sobre el peso puede volverse menos pronunciado, incluso si el apetito sigue controlado.
Independientemente del mecanismo, el resultado puede sentirse similar: el progreso se desacelera o se detiene. Sin embargo, desde el punto de vista clínico, esto no necesariamente significa que el medicamento haya dejado de funcionar.
Expectativas que no corresponden con los resultados
En otras situaciones, el problema no es qué tan bien está funcionando el medicamento, sino cómo se interpretan los resultados.
“Lo primero que tenemos que entender es cuáles son las expectativas del paciente respecto a la pérdida de peso y qué pueden lograr realmente estos medicamentos”, señala el Dr. Sherman. “Los pacientes suelen tener una meta personal que quieren alcanzar, pero el medicamento podría no ser suficiente para llegar a ella”.
Los pacientes suelen comenzar el tratamiento con un objetivo específico en mente —un peso determinado o una cierta velocidad de pérdida de peso— que podría no coincidir con lo que el medicamento puede lograr por sí solo.
Cuando las expectativas y los resultados no coinciden, puede parecer que el tratamiento no está funcionando, incluso cuando podría estar teniendo un efecto significativo. En estos casos, el enfoque suele cambiar hacia ajustar las expectativas o adaptar el tratamiento en general para que corresponda mejor con los objetivos del paciente.
Los medicamentos GLP-1 tienen límites
Aunque los medicamentos GLP-1 pueden tener un efecto importante sobre el apetito, no controlan todos los factores que influyen en el peso.
“Un GLP-1 no provoca directamente la pérdida de peso; afecta el hambre y el apetito. Cuando combinas eso con cambios en la alimentación y el estilo de vida, es cuando se produce la pérdida de peso”, señala el experto del Hospital Houston Methodist.
En otras palabras, el medicamento cumple una función dentro de un sistema mucho más amplio. Puede ayudar a reducir el hambre y hacer que sea más fácil comer menos, pero no puede contrarrestar los numerosos factores biológicos y conductuales que influyen en el peso con el tiempo.
Estos factores pueden incluir el metabolismo, las señales hormonales, la manera en que el organismo procesa y almacena energía e incluso qué tan satisfecha se siente una persona después de comer. Aunque los medicamentos GLP-1 están diseñados para actuar sobre el apetito y la saciedad, no abordan todos los sistemas involucrados en la regulación del peso.
Esto es parte de lo que distingue a los diferentes medicamentos de esta categoría. La semaglutida actúa imitando una sola hormona involucrada en la regulación del apetito: el GLP-1. La tirzepatida va un paso más allá al actuar sobre dos vías, incluido el GLP-1 y el polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa (GIP, por sus siglas en inglés), lo que puede potenciar su efecto en algunos pacientes. Y los tratamientos más nuevos que actualmente están en desarrollo, como la retatrutida, buscan actuar sobre tres vías hormonales diferentes al mismo tiempo.
Aun así, estos medicamentos solo influyen en una parte de un sistema mucho más complejo, por lo que la respuesta puede variar de una persona a otra.
“En algún momento, el medicamento podría haber hecho todo lo que puede hacer”, añade el Dr. Sherman. “Existen límites biológicos para lo que una sola terapia puede lograr”.
Más bien, esto podría reflejar el límite de lo que este tipo de tratamiento puede lograr para un paciente determinado.
“Hay que observar cómo responde la biología de ese paciente en particular al medicamento”, señala el Dr. Sherman. “Para algunas personas, el efecto es significativo. Para otras, puede ser más limitado”.
Qué analizan los médicos cuando el progreso se estanca
La primera pregunta que suelen hacer los médicos como el Dr. Sherman es si el medicamento sigue teniendo el efecto esperado sobre el hambre y el apetito o si está produciendo la cantidad de pérdida de peso esperada, señala el especialista.
“Hay que dar un paso atrás y determinar qué es lo que realmente está limitando el progreso”, señala el Dr. Sherman. “Analizamos si todo lo demás está optimizado, incluida la alimentación y la actividad física”.
Los medicamentos GLP-1 pueden ayudar a reducir el hambre, pero la pérdida de peso aún depende de cómo ese efecto se traduce en los hábitos cotidianos, incluido qué come el paciente y cuánto come, así como su nivel general de actividad física.
Los médicos también pueden analizar cómo ha cambiado la respuesta del paciente con el tiempo. Si la pérdida de peso disminuye después de un periodo inicial de progreso, podría indicar un estancamiento o un cambio en la manera en que el organismo responde al medicamento.
“Si no estamos viendo los resultados que esperamos, tenemos que pensar en qué otra cosa podría ser efectiva para ese paciente”, señala el Dr. Sherman.
En algunos casos, ajustar el medicamento puede ser suficiente. Aumentar la dosis, cambiar a otro medicamento o combinar distintos enfoques puede generar un progreso adicional. En otros casos, la respuesta podría seguir siendo limitada a pesar de estos cambios.
En ese momento, la conversación suele cambiar.
“Si un paciente no responde muy bien a los medicamentos para bajar de peso, podría no tener sentido que siga tomándolos”, señala el Dr. Sherman. “Seguir aumentando la dosis o asumir ese gasto puede ser contraproducente”.
Además, estos medicamentos no son económicos, lo que puede dificultar justificar su uso a largo plazo para algunos pacientes, especialmente si los resultados son limitados.
“Es entonces cuando comenzamos a explorar otras opciones para bajar de peso”, añade el Dr. Sherman. “Llega un punto en el que hay que ir más allá de lo que ese medicamento puede hacer”.
Cuando los medicamentos por sí solos no son suficientes para bajar de peso
Para algunos pacientes, ir más allá de los medicamentos significa considerar un tipo de tratamiento completamente diferente. En ese punto, el objetivo es encontrar un enfoque que corresponda mejor con los factores que determinan el peso y que permita lograr un progreso más significativo y sostenido.
La cirugía bariátrica es una de las opciones que los médicos pueden considerar cuando el progreso con medicamentos es limitado o cuando se necesita un resultado más significativo y duradero. El término se refiere a un grupo de procedimientos —los más comunes son la cirugía de manga gástrica y el bypass gástrico— que modifican de manera fundamental el funcionamiento del sistema digestivo.
Debido a estos cambios, la cirugía bariátrica suele producir resultados diferentes, incluida una pérdida de alrededor del 25 % al 30 % o más del peso corporal total, y los datos a largo plazo muestran resultados más sostenidos en muchos pacientes.
Sin embargo, eso no significa que la cirugía sea la opción adecuada para todas las personas.
“Abordamos la pérdida de peso como un espectro de opciones de tratamiento”, señala el Dr. Sherman. “El objetivo es encontrar el enfoque que mejor corresponda con el paciente y con los factores que determinan su peso”.
Para algunos pacientes, los medicamentos pueden ser suficientes para alcanzar y mantener sus objetivos. Para otros, pueden ser un paso dentro de un plan de tratamiento más amplio. En determinados casos —particularmente cuando la respuesta es limitada o dura poco tiempo—, la cirugía puede ofrecer una alternativa más eficaz.
“Hay muchos caminos diferentes que pueden llevar al mismo objetivo”, finaliza el Dr. Sherman. “No se trata de agotar todas las opciones de medicamentos y después considerar la cirugía; el tratamiento se adapta a cada paciente”.






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