Muere Rosario Ibarra de Piedra


Una de las mujeres más íntegras y auténticas que ha tenido México en el último medio siglo descansa ya.


María del Rosario Ibarra de la Garza, "doña Rosario" cómo le llamaban afectuosamente muchos, falleció este sábado de causas naturales a la edad de 95 años

Nacida en Saltillo el 24 de febrero de 1927, Ibarra de Piedra, fue una icónica luchadora activista social, fundadora del Comité ¡Eureka! de Defensa de Presos Políticos y Desaparecidos, 2 veces candidata presidencial y senadora de la República.


Su esposo fue miembro del Partido Comunista Mexicano y presidente de la Sociedad de Alumnos Socialistas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, actividad que sería fundamental en la vida de Rosario, quien eligió el sendero del activismo político a raíz de la desaparición en 1974 de su hijo Jesús Piedra Ibarra, quien meses atrás había señalado de pertenecer al grupo armado de filiación comunista denominado Liga Comunista 23 de Septiembre. Jesús desapareció al ser detenido por las autoridades tras el asesinato del policía Guillermo Villarreal Valdez, y fue desde ese momento que Ibarra de Piedra comenzó con una lucha que duró décadas, y en las que enfrentó a las autoridades civiles exigiendo la aparición de su hijo, cosa que nunca logró hacer realidad La desaparición forzada de su hijo llevó a doña Rosario a crear en abril de 1977 el Comité Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos, en dónde aglutino a familias de desaparecidos y presas en los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría principalmente. Su activismo la hizo llevar a cabo infinidad de movilizaciones de protesta y huelgas de hambre para exigir una amnistía de presos políticos, actividad a la que se dedicó buena parte del resto de su vida. Fue candidata a la Presidencia de la República en el año de 1982 por el desaparecido Partido Revolucionario de los Trabajadores sin mayor fortuna, y se convirtió para 1985 en diputada por ese partido, hasta que en 1988 volvió a ser candidata presidencial, en aquella histórica elección dónde Carlos Salinas de Gortari fue declarado ganador bajo la sombra del fraude. Es ya parte de la historia la icónica movilización encabezada por Doña Rosario con Cuauhtémoc Cárdenas y Manuel J. Clouthier, todos candidatos presidenciales, exigiendo la limpieza de los comicios. Sin dejar de lado su lucha por los desaparecidos incluido su hijo Jesús, se sumó a las posturas políticas del naciente PRD de Cárdenas, y se constituyó en sombra y crítica de las administraciones de Ernesto Zedillo y Vicente Fox, por su falta de interés y resultados para esclarecer los crímenes del pasado. Se distinguió a lo largo de los siguientes años por su participación en foros sociales y en la formación de comités en defensa de los derechos de las mujeres, siempre respetada y admirada.


Fue senadora de la República por parte de la coalición Por el Bien de Todos encabezada por Andrés Manuel López Obrador en 2006 y luego de ello, abandonó al PRD en el Senado para integrarse al Partido del Trabajo.

Hace 2 años y medio, Rosario Ibarra de Piedra fue distinguida por el Senado con la Medalla Belisario Domínguez, por «incansable lucha y activismo por los presos, desaparecidos y exiliados políticos», presea que no acudió a recibir y quedó en manos de Andrés Manuel López Obrador, ya cómo Presidente de la República.


Mujer de convicciones sólidas y no negociables, Rosario Ibarra de Piedra descansa en paz.


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