Marcelo no se va; su proyecto por La Grande requiere tragar sapos

Aguanta vara a sabiendas de que el desastre de ésta administración terminará para, si no es con Morena, ir con quienes lo apoyen con todo por La Grande.

Por Enrique Muñoz.



Para quienes se preguntan porqué Marcelo Ebrard no renuncia tras el enésimo episodio en que el presidente se lo brincó y sin consultarle decidió responder a una resolución del Euro Parlamento con un desafortunado comunicado, deberán tomarlo con calma, Marcelo no se va. Los modos del presidente no han sido nunca del agrado de Ebrard y eso quedó de manifiesto cuando presentó su renuncia al gabinetazo el 2 de abril de 2019, apenas cuatro meses después de asumir como canciller, dimisión que no le fue aceptada. Ebrard Casaubón es un priísta de viejo cuño, surgido bajo la sombra del salinismo como secretario de gobierno del entonces jefe de gobierno de la capital, Manuel Camacho Solís, y ha aprendido a tragar sapos, como cuando su jefe AMLO tardó en reconocer el triunfo electoral de Joe Biden, sus invitaciones a venir a nuestro país a impresentables como Evo, Maduro, Díaz Canel, la propuesta de Jesusa a la embajada en Panamá o su exigencia de disculpas al reino de España por hechos ocurridos hace 5 siglos. Ebrard no se junta con la chusma de la 4t, mantiene su distancia y la razón es obvia. Aguanta vara a sabiendas de que el desastre de ésta administración terminará para, si no es con Morena, ir con quienes lo apoyen con todo por La Grande. Ese ha sido su sueño y, si en 2012 cedió su lugar como candidato a la presidencia a López Obrador, ahora viene la suya y no la va a dejar pasar. Sabe que es su momento, que la oposición está dormida, pero no él ni su gente.


En su obsesión, perdón, su interés por ser candidato del PRI a la presidencia de la República, Alejandro Moreno comienza a tender puentes con personajes de otros partidos y corrientes políticas. En el salón presidentes del Comité Ejecutivo Nacional del partido, Alito se reunió nada más y nada menos que con Carlos Navarrete y Guadalupe Acosta del PRD y con Gustavo Madero del PAN, de quienes el propio líder priísta dijo coincidir con ellos “en muchos puntos, sobre todo en el compromiso que debemos asumir cada uno para defender a México de la destrucción que vive”. Sin embargo, los mal pensados saben que el objetivo de Moreno Cárdenas es buscar nuevos aliados en el PAN y PRD, en su intención de ser el abanderado de la coalición Va por México para La Grande en 2024. Habrá que ver qué piensan al respecto esos opositores que se creen con mayores merecimientos, aunque hoy parece que están dormidos.


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@EnriqueMunozFM

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