La deuda mundial llega a cifras históricas

Según el Instituto de Finanzas Internacionales, la deuda mundial superó los 365 billones de dólares en el primer semestre de 2026, lo que significa el sexto incremento trimestral consecutivo, y cuyo cálculo incluye pasivos de Gobiernos, hogares, instituciones financieras y empresas no financieras de más de 100 economías desarrolladas y emergentes.
De acuerdo con Emre Tiftik, director de mercados y políticas globales del Instituto, el aumento es diferente a otros episodios de endeudamiento como los provocados por la crisis financiera de 2008 o la pandemia de COVID-19. En esta ocasión señala que el crecimiento responde a gasto en rubros como salud, energía, inteligencia artificial, tecnologías de la información y defensa.
Más aún, en el primer semestre del año en curso, la deuda global subió en 10 billones de dólares, aunque el ritmo fue menor al registrado en el mismo periodo de 2025, debido a mayores costos de financiamiento y la volatilidad por la guerra en Irán.
Así, China concentró más de 4,8 billones de dólares del nuevo endeudamiento, elevando su deuda total a unos 72,5 billones, cosa que ocurre mientras las gestiones locales enfrentan menores ingresos por la venta de terrenos y una prolongada crisis inmobiliaria.
En cuando a Estados Unidos, la deuda total aumentó en 3,5 billones de dólares, para alcanzar 111,8 billones, incremento impulsado principalmente por el sector financiero y el Gobierno, mientras la deuda federal llegó al 122,3% del PIB durante el segundo trimestre.
El Instituto alertó sobre las presiones fiscales estadounidenses y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo, aunque señaló que los títulos estadounidenses mantienen fuerte demanda debido a la profundidad y liquidez de sus mercados.
Agregó que el endeudamiento corporativo vinculado a la inteligencia artificial aún no ha desplazado a los bonos del Tesoro ni reducido el flujo de capital hacia mercados emergentes, pero advirtió que un crecimiento sostenido de esta deuda podría ejercer presión sobre los rendimientos de los bonos estadounidenses a largo plazo. Sputnik






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