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  • Laura Meléndez

Hace 190 años, nació Alfred Nobel...¿le suena el nombre?


La dinamita y los premios que llevan su nombre, distintivos de la vida de un personaje que se perpetuó a través del estímulo a la grandeza humana: Alfred Nobel.

 

Alfred Bernhard Nobel nació el 21 de octubre de 1833 en Estocolmo, Suecia, en el seno de una familia humilde: su padre recibió una formación técnica y trabajó de arquitecto, aunque en los negocios sufrió varios reveses.

 

A la edad de 5 años, su padre se mudó a San Petersburgo, Rusia, donde puso en marcha un taller mecánico para la fabricación de minas para las fuerzas armadas rusas, por lo que su madre Andriette, fue el sustento de sus hijos.

 

En 1842, la familia también se mudó a San Petersburgo en una época en la que la fortuna del padre había cambiado, viviendo al nivel de la alta burguesía y recibiendo enseñanza de parte de eminentes profesores, orientándose a las Humanidades y las Ciencias Naturales.

 

Alfred se decidió por la química, al grado de que entre 1850 y 1852 hizo viajes al extranjero con fines de estudio, teniendo su primer acercamiento con los explosivos en especial de la nitroglicerina. El final de la guerra de Crimea en 1856 fue una catástrofe para la fabricación de productos bélicos, por lo que el negocio familiar quebró y los padres se mudaron a Suecia; tiempo después, Nobel retomó los experimentos que se habían hecho con la nitroglicerina, logrando la producción del líquido en cantidades suficientes sin que ocurriera ningún accidente; después la mezcló con pólvora negra, encendiéndola así con una mecha corriente.

 

El padre quiso sostener que el nuevo experimento era suyo, pero después de una carta cortante de Alfred, terminó por ayudarle a su hijo para que obtuviera la patente, misma que se le otorgó en octubre de 1863 bajo el nombre de "aceite explosivo".

 

Alfred prosiguió sus experimentos y desarrolló una nueva patente al utilizar un detonador combinado con nitroglicerina, que consistía en un taco de madera hueco que se llenaba de pólvora negra, pero que después fue sustituida por un casquillo de metal. De esta forma se pudo aprovechar de forma eficaz la nitroglicerina como explosivo, además de que el invento del detonador también se formalizó.

 

En 1865, presentó una versión mejorada del detonador en metal, que es en principio la misma construcción usada en la actualidad, y viajó por varios países para conseguir la patente de su aceite explosivo mientras se preocupaba por controlar su volatilidad y la seguridad.

 

Curiosamente, cuando se encontraba en Alemania, descubrió una arena porosa y absorbente llamada tierra de diatomeas con la que formaba una pasta moldeable, aunque como desventaja disminuía la fuerza explosiva. Así fue como inventó la dinamita, palabra que acuñó el mismo Nobel por el vocablo griego que significa "fuerza", y en 1867 obtuvo la patente de la dinamita en varios países, como en Gran Bretaña, Suecia y Estados Unidos.

 

La época exigía grandes proyectos de instalaciones como ferrocarriles, puertos, puentes, carreteras, minas y túneles, donde las explosiones eran necesarias, por lo que esta novedad fue muy solicitada; al año siguiente, Nobel obtuvo, junto con su padre, el Premio Lettersdtska de la Real Academia de Ciencias de Suecia por "inventos importantes de valor práctico para la humanidad".

 

Nobel, también tenía ambiciones e intereses literarios, habiendo escrito documentos de filosofía, metodología de la ciencia, la guerra y la paz. Además, había pensado en donar su fortuna e incluso reformuló su testamento en varias ocasiones en pro de la investigación. El acta definitiva, de una hoja de extensión, la firmó el 27 de noviembre de 1895 en el Club sueco-noruego de París, en la que los intereses de parte de su fortuna se utilizarían como premio para los que hayan hecho inventos de mayor utilidad a la humanidad" en los campos de Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y la labor de fomento de la Paz.

 

De esta forma nacieron los Premios Nobel, los cuales se han establecido con los más altos honores cívicos del mundo.

 

Alfred Nobel falleció el 10 de diciembre de 1896 en San Remo, Italia; en total acumuló 355 patentes, sobre las que había construido 90 fábricas en 20 países. Se calcula que su fortuna en el momento de su muerte era de 33 millones de coronas, equivalente a más de 3 millones de euros, de las que legó a su familia 100 mil.


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