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  • Laura Meléndez

Elena Garro, una de las figuras eternas del campo literario en México


El mundo de las letras recuerda este 11 de diciembre que fue un día como este pero del año 1916, que vio la primera luz Elena Garro escritora, poeta, periodista y dramaturga mexicana, una de las grandes escritoras mexicanas de todos los tiempos.

 

Su obra abarca temas tales como la marginación de la mujer, la libertad femenina, la libertad política en Felipe Ángeles, y su figura literaria llegó a convertirse también en un símbolo libertario.

 

La sombra de Octavio Paz era muy alargada, y Elena no tuvo durante su vida el reconocimiento merecido.

 

Elena nació en Puebla hace 107 años: vivió su infancia en la Ciudad de México y durante la guerra cristera, su familia se trasladó a Iguala  De adolescente, retornó a la capital del país para estudiar literatura, coreografía y teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México y allí conoció a Paz, con quien se casó en 1937.

 

Elena lo acompañó a España ese mismo año, regresando en 1938, y producto de ese viaje surgió el libro testimonial Memorias de España 1937. Tuvieron una hija y finalmente se divorciaron en 1959.

 

En 1954 escribió guiones para las películas como Sólo de noche vienes, basada en el cuento "La culpa es de los tlaxcaltecas" y Las señoritas Vivanco entre otras

 

De 1959 a 1963 vivió en Nueva York y retornó después a México, recibiendo en 1964 el premio Xavier Villaurrutia por su novela “Los recuerdos del porvenir”.

 

De su pluma surgieron otras obras como “Los cuentos de La semana de colores” (1964), “Felipe Ángeles“ (1979)  donde narra un episodio de la Revolución Mexicana poco analizado, y Matarazo no Llamó (1991), que trata de la lucha sindical, así como “Andamos huyendo Lola“( 1980) en la cual trata sobre la figura de su hija.

 

Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares, publicaron en 1967, en su segunda edición de la Antología de la literatura fantástica, una breve obra de teatro de la escritora: Un hogar sólido.

 

A raíz de la masacre de Tlatelolco, en 1968, la prensa manipuló sus declaraciones en las que ella supuestamente declaraba contra varios intelectuales mexicanos a los que responsabilizó de instigar a los estudiantes, para luego abandonarlos a su suerte.

 

Estas acusaciones le ocasionaron el rechazo de la comunidad intelectual mexicana, lo que le llevó al exilio primero en Estados Unidos y España, luego en Francia durante veinte años.

 

Al regresar vivió en Cuernavaca. Con el paso de los años desarrolló cáncer de pulmón provocado por fumar desde su juventud y Conaculta cubrió todos los gastos de su tratamiento. Finalmente, el cáncer la venció y murió en 1998.

 

Algunos críticos la señalan como precursora del realismo mágico, al haber publicado su novela “Los recuerdos del porvenir” cuatro años antes que Gabriel García Márquez publicara Cien años de soledad.

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