Día Mundial de la Psoriasis: hasta 60% de los pacientes no logra controlar su enfermedad con terapias convencionales

En las últimas dos décadas, la ciencia ha transformado el tratamiento de los casos más graves de psoriasis, ampliando significativamente las opciones terapéuticas disponibles para los pacientes. Durante años, el manejo de la enfermedad se limitó a tratamientos tópicos, fototerapia y terapias sistémicas convencionales.
Hoy, una comprensión más profunda de los mecanismos inmunológicos que impulsan la enfermedad ha permitido el desarrollo de medicamentos biológicos que actúan de manera selectiva sobre proteínas involucradas en la inflamación, como la interleucina 23 (IL23), logrando un control más eficaz y seguro de la enfermedad.
Sin embargo, actualmente solo el 14% de los pacientes en México recibe este tipo de terapias, mientras muchos continúan por años en ciclos de tratamientos tópicos o convencionales sin alcanzar el control recomendado por las guías clínicas. A nivel global, se estima que entre el 40% y el 60% de los pacientes siguen sin lograr un control adecuado de su psoriasis.
"A pesar de los importantes avances alcanzados en los últimos años con la llegada de las terapias biológicas, podemos ver con claridad que aún existen necesidades no cubiertas y un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes y sistemas de salud. En Johnson & Johnson seguimos invirtiendo en innovación porque creemos que los avances científicos nos permitirán entrar en una nueva era en el manejo de la psoriasis, con el desarrollo de opciones terapéuticas que combinen eficacia, seguridad y conveniencia, respondiendo mejor a las necesidades de los pacientes a lo largo de su trayectoria con la enfermedad", concluyó el Dr. Leandro Aldunate, director de Asuntos Médicos de Johnson & Johnson México.
La psoriasis es una enfermedad crónica inmunomediada que afecta a más de 125 millones de personas en el mundo, mientras que en México datos de la Fundación Mexicana para la Dermatología A.C. revelan que hasta 2.5 millones de personas la padecen, de las cuales entre 25% y 30% cursan con cuadros clínicos de moderados a severos. Se caracteriza por una inflamación persistente que acelera la renovación de las células de la piel y provoca lesiones enrojecidas y descamativas. Su impacto va mucho más allá de lo clínico: la psoriasis puede afectar de manera significativa la calidad de vida, el bienestar emocional, el sueño, las relaciones sociales y la salud mental, y, cuando no se controla adecuadamente, favorecer el desarrollo de otras condiciones, como la artritis psoriásica o un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La gravedad no siempre significa más lesiones
La gravedad de la psoriasis no depende únicamente de la extensión de las lesiones. Aunque el porcentaje de superficie corporal afectada es uno de los criterios de evaluación clínica, la ubicación también importa: las lesiones en áreas visibles o funcionalmente sensibles —rostro, piel cabelluda, manos, pies, región genital— deben considerarse manifestaciones de mayor gravedad y tratarse como tales, incluso cuando afectan una superficie corporal limitada.
Para la Dra. Esperanza Welsh, dermatóloga del Centro de Especialidades Médicas de Monterrey, el primer paso para cerrar esta brecha es reconocer el verdadero impacto de la enfermedad. “La psoriasis moderada a grave no se mide solo por cuánta piel está afectada, sino por cuánto le quita a la vida de un paciente. No podemos conformarnos con una mejoría parcial cuando hoy existen herramientas para lograr un control real de la enfermedad.”
En muchos casos, el reconocimiento tardío de la gravedad de la enfermedad, la permanencia prolongada en ciclos de tratamientos que ya no ofrecen los resultados esperados y las barreras de acceso siguen influyendo en las decisiones terapéuticas.10 Para los especialistas, este panorama confirma que los avances científicos, aunque esenciales, no eliminan por sí solos los obstáculos que impiden a los pacientes alcanzar los desenlaces hoy considerados posibles y recomendados por las guías de tratamiento.
“Siempre que iniciamos un tratamiento debemos fijar un objetivo terapéutico claro y reevaluar al paciente después de algunos meses. Si la mejoría ha sido limitada, hoy tenemos muchas más herramientas que antes para optimizarlo y buscar resultados cada vez mejores.” Según la especialista, hoy los profesionales de la salud cuentan con más herramientas terapéuticas que en cualquier otro momento de la historia de esta enfermedad, lo que permite un abordaje cada vez más individualizado. "Tenemos muchas más opciones de tratamiento que las que teníamos antes. Esto nos permite plantear metas más exigentes y buscar resultados cada vez mejores para nuestros pacientes."
Una nueva mirada sobre las necesidades no cubiertas
En el Día Mundial de la Psoriasis, los especialistas insisten en que la conversación sobre la enfermedad no puede limitarse a la existencia de nuevas terapias. El verdadero reto es traducir los avances científicos en beneficios concretos para los pacientes, sobre todo si consideramos que muchas personas que viven con psoriasis en placas moderada a grave son elegibles para recibir terapias sistémicas, sin embargo no se ha alcanzado los objetivos del tratamiento.11 Esto implica reconocer tempranamente la gravedad de la enfermedad, establecer objetivos claros de tratamiento, reevaluar a quienes no alcanzan los resultados esperados y promover un abordaje centrado en las necesidades de cada paciente.
Involucrar al paciente desde el inicio del tratamiento aumenta las probabilidades de adherencia y de un control adecuado de la enfermedad, destaca el/la especialista: “Es fundamental que el paciente participe desde el inicio del tratamiento. Cuando comprende los objetivos y se involucra en el proceso, aumentan las posibilidades de compromiso y de alcanzar un control adecuado de la enfermedad”, explica la especialista.






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