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De cómo me corrieron de matemáticas en la prepa. Por José Luis Morales Baltazar

  • Información 25
  • 7 sept 2022
  • 3 min de lectura

Fue el maestro Rojas, un mayor del ejército que me hizo una broma el primer día de clases, no le gustó mi respuesta y lleno de ira me expulsó del salón “por llevadito, soez y majadero”, textual.

La cosa estuvo así:


- ¿Cómo se llama usted?, me preguntó el susodicho.

- José Luis Morales Baltazar, profesor.

- ¿José Luis Morrales Va a Saltar?, bromeó el viejo.

- Morales Baltazar, profe, le repetí, tal vez medio golpeado, que no le gustó.

- Y ¿dónde nació usted, señor?

- En Maravatío, Michoacán, señor.

- Entonces usted no es chilango.

- La verdad, no, le repliqué, aunque tampoco me siento michoacano.

- No le entiendo, si usted nació en Michoacán…

- Es que de niño viví tres años en Bélgica y me siento medio belga.

- Ah, ¿usted de origen totonaca medio belga?, dijo burlón.

- Bueno, no tan belga como quisiera, profe, pero más belga que usted y todos las jetas de aquí, sí, señor.


Por supuesto que agarró al vuelo el doble sentido de mi respuesta, y lo mismo los orates del grupo, y no sólo salí de su clase en medio de una rechifla, también me fui a extraordinarios por “mamilas”.


(PD. Por cierto, mi jefe en este diario digital se apellida Vega, aunque tampoco creo que sea tan belga como yo)

***

Diez años después, me lo encontré en el andén de la estación Chabacano del metro.


- Hoooola, mayor Rojas - le dije, sonriente - cómo le ha ido? (“Pinche viejito”, pensé vengativo, me voy a desquitar)

Sorprendido, entornó sus ojos miopes, acercó su rostro al mío y me dijo, con la misma voz de trueno de antaño:

- Perdón, ¿quién diablos es usted?

- Fui su alumno en la preparatoria y usted me corrió de su clase, maestro, ¿no lo recuerda?

- He corrido a tantos barbajanes que no me puedo acordar de todos.

- Tal vez me recuerde - le aclaré - si le digo que nací en Michoacám y/

- Ah, me interrumpió, ya me acordé de usted: usted es el hijo de Javier Solís.

- No, profe - le repliqué ingenuamente - yo soy aquel chico al que esa mañana corrió porque le dije que me sentía medio belga.

- Claro, lo recuerdo muy bien replicó, el hijo de Javier Solís, pero no Solís el grande, sino Solicito el Chico, ¿no?

- ¡Mejor solicite que le den/


No pude terminar la frase porque de un salto se metió al tren que en ese momento arribó a la estación, y me dejó con la mitad de mi respuesta en la punta de la lengua.


En resumen me albureó* y ni las manitas metí.

Mi voz interior todavía me reprocha como cuchillito de palo:

- ¿No que muy belga?

- No pos sí (me lamento) … cabroncito el mayor Rojas.


En realidad me refería yo a la calle de Bélgica, de la Colonia Portales, y el grosero pero fino juego de palabras no era mío, sino de un famoso crítico de cine*, pero así son las cosas cuando suceden en el arte de la esgrima verbal.

* gentes: Aunque el sustantivo gente se emplea normalmente en singular (Somos gente corriente), el uso de gentes puede ser válido como plural expresivo o, en zonas como México, cuando gente se usa con el sentido de 'persona o individuo'.


* Albur: en materia de lenguaje, en México es un juego de palabras de doble sentido que generalmente tiene connotaciones sexuales en plan y tono de burla.


* José de la Colina: critico de cine mexicano, de origen español.



José Luis Morales Baltazar

Presidente de la Academia de la Lengua Vulgar



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