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Daña bienestar emocional de migrantes mexicanos en Estados Unidos, inseguridad laboral 

  • Información 25
  • 19 jul 2025
  • 3 Min. de lectura



La inestabilidad en el empleo y la falta de una jornada de trabajo de tiempo completo impactan el bienestar emocional de las personas inmigrantes en Estados Unidos, afirma la académica del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Maritza Caicedo.


La nueva situación caracterizada por las redadas de las que son objeto por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas en Estados Unidos amerita una investigación específica de cómo afecta su salud mental.


La investigadora reveló que en ese país residían hasta 2024, más de 12 millones de inmigrantes connacionales, así como poco más de 26.5 millones de mexicoamericanos, que son los hijos de padres mexicanos nacidos en Estados Unidos.


 El 17% de las personas del primer grupo y 12% del segundo, vivían por debajo del nivel de pobreza, en comparación con 7.5% de los blancos no hispanos.


Durante ese año, los inmigrantes mexicanos y mexicoamericanos tuvieron tasas de desempleo de 5.4% y 4.5% respectivamente, mientras que en los blancos no hispanos fue de 3.1%. 


“La constatación sistemática de las desventajas sociales y económicas en que viven los inmigrantes mexicanos y sus descendientes, llevaron a Caicedo a preguntarse cómo es que estas condiciones pueden afectar la salud mental”.


En una primera investigación, los inmigrantes mexicanos tenían mejor salud mental que su descendencia, incluso que los blancos y los afroestadounidenses”, puntualizó.


En un estudio posterior observó cómo algunos indicadores de las condiciones laborales se relacionaban con el bienestar mental de los trabajadores mexicanos de 18 años y más. 


Es normal suponer que el hecho de contar con un buen empleo permite mantener una relativa seguridad financiera, proyectar el futuro y cuidar la salud en general. Sin embargo, esto es necesario constatarlo con datos.


Mediante cifras de la National Health Interview Survey la investigadora comprobó que, en general, el grupo de los inmigrantes presentó mejores resultados en salud mental que sus contrapartes nacidas en la Unión Americana, pese a que muchos de los latinoamericanos y caribeños viven en peores condiciones socioeconómicas. 


“En otras palabras, los hijos de los inmigrantes experimentan mayores niveles de angustia psicológica que sus padres”.


Expuso que una de las premisas que podrían ayudar a entender lo anterior es que nunca llegan a ser considerados “ciudadanos estadounidenses de primera” o, en cierta medida, se les cataloga como de segunda categoría, además de estar constantemente expuestos a la discriminación y racismo, enraizados en esa sociedad.


En general, en términos socioeconómicos, las segundas generaciones de mexicanos en esa nación tienen mejor situación que sus padres inmigrantes, pero están lejos de parecerse a la población blanca estadounidense. 


Asimismo, de acuerdo con cálculos de la Current Population Survey, en 2024 los inmigrantes mexicanos ganaron 59% del salario anual de los blancos no hispanos, en tanto que los mexicoamericanos solo alcanzaron 71% del salario anual de estos últimos. Es decir, una percepción media anual aproximada a 45 mil dólares y 55 mil dólares, respectivamente. En cambio, los blancos no hispanos obtuvieron 76 mil dólares.


Caicedo Riascos recalcó que para comprender lo que ocurre con la salud mental de los inmigrantes latinoamericanos y sus descendientes, es necesario considerar otros aspectos que no suelen usarse en las investigaciones sobre el tema, como el racismo y la discriminación cotidiana.


En lo económico señaló que, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 38% de la escasez de mano de obra registrada de 2000 a 2015 fue cubierta por inmigrantes latinoamericanos, 80% procedentes de México y Centroamérica.


Recalcó que los latinoamericanos en su mayoría son empleados de bajos salarios que pagan impuestos y realizan varias de esas labores que la población nativa no está dispuesta a ejecutar, porque además de ser mal valorados socialmente, suelen ser peligrosas para la salud. Por ejemplo, los mexicanos se encuentran entre los más impactados por lesiones en el sitio de trabajo, algunas mortales.


Hace algunos años un reporte del Consejo Nacional de Población señaló que solo uno de cada 5 mexicanos residentes en Estados Unidos cumple con los criterios de elegibilidad para acceder a un seguro público como Medicaid. De ahí que esa idea de que las personas migrantes solo van a consumir servicios es errada; también aportan a través del pago de impuestos.


Expuso que las condiciones laborales, en particular de aquellos que se encuentran en situación de alta vulnerabilidad, como la población que ingresó a ese país de forma irregular, son precarias: 36% de los mexicanos carecen de cobertura médica, 83% tampoco cotiza en un plan de pensiones.


“Esto nos lleva a preguntarnos cuáles serán las repercusiones que puede tener para estas personas y sus familias no poder atender su salud oportunamente, o a qué pueden aspirar cuando se retiren del mercado laboral”, manifestó.

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