Cero propuestas y cascada de ataques personales en debate entre Bolsonaro y Lula

El debate dominical entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el opositor ultraderechista Flávio Bolsonaro se convirtió en un duelo de descalificaciones y agravios que en un ejercicio de propuestas, en momentos en los que hay un virtual empate técnico a una semana de los comicios.
El encuentro, que servirá de muy poco a quienes sin no deciden el sentido de su voto, fue realizado en los estudios de TV Band en Sao Paulo.
Así, el debate que debía contener propuestas en sobre hubiera réplicas y contrarréplicas, no fue más que una ausencia total de diálogo y confrontación de ideas y en donde Lula puso sobre la mesa el golpismo del expresidente Jair Bolsonaro, los nexos del candidato opositor con el mandatario estadounidense Donald Trump y el argentino Javier Milei, mientras que Bolsonaro sacaba a colación el encarcelamiento de Lula hace algunos años por predunta corrupción, las acusaciones de corrupción contra un hijo del izquierdista, y sus presuntos vínculos con el nicaragüense Daniel Ortega y el venezolano Nicolás Maduro.
De propuestas, nada, y al término de este concurso de descalificaciones, los seguidores de los 2 candidatos realizaron manifestaciones callejeras para celebrar un presunto triunfo en el "debate".
A unos días de la celebración del balotaje para definir quien será el próximo presidente del Brasil, la lucha se volvió a cerrar, y si el escenario parecía más favorable para el ultraderechista Bolsonaro, las cosas empiezan a funcionar para el izquierdista Lula.
El todavía presidente brasileño consiguió puntos a su favor en la última seman, gracias a la aprobación legislativa de su iniciativa para la reducción de la jornada laboral y anunciar nuevos beneficios para los brasileños, además de incrementar su actividad proselitista en calles y redes.
La promulgación de la enmienda constitucional reduce la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, sin recorte salarial y con 2 días de descanso remunerado, uno de los objetivos que tenía Lula antes de las elecciones, porque beneficiará a millones de trabajadores formales, y esto representa votos.
Con la segunda vuelta a la vista el próximo domingo, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, ganador en la primera vuelta, aventaja a Lula por apenas 2 puntos (51% a 49 %), es decir, un empate técnico según la última encuesta de la empresa Datafolha.
El líder progresista trabaja para que el Congreso apruebe antes de la segunda vuelta, es decir, la próxima semana, una enmienda constitucional que le permita crear un ministerio de la Seguridad Pública antes de finalizar su mandato.
El objetivo es llegar a electores indecisos pues la abstención alcanzó un 21% en la primera vuelta, celebrada el pasado 5 de octubre.






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