Cerebro de astronautas registra efectos de viajes espaciales
- Información 25
- 11 jun 2023
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La revista Scientific Reports publicó esta semana los resultados del trabajo de científicos, quienes revelaron los efectos negativos que ocurren en el cerebro de los astronautas tras misiones largas y viajes frecuentes al espacio.
El trabajo explica que quienes se mantuvieron al menos 6 meses fuera de la Tierra registraron una expansión importante de los ventrículos cerebrales, en aquellos espacios que contienen líquido cefalorraquídeo que fluye dentro y alrededor del cerebro y médula espinal para protegerlos contra posibles impactos.
Los investigadores estiman que los astronautas deben esperar unos 3 años después de cada misión, para que los ventrículos del cerebro se recuperen por completo.
En el caso de misiones más largas con períodos de recuperación menores al señalado se generan cambios en el fluido cerebral que pueden persistir antes del próximo viaje.
Heather McGregor, neurocientífica de la Universidad de Florida y coautora de la investigación, explica que "si los ventrículos no tienen suficiente tiempo para recuperarse entre misiones consecutivas, esto puede afectar la capacidad del cerebro para hacer frente a los cambios de fluidos en la microgravedad".
Pone como ejemplo que, si los ventrículos están agrandados por una misión anterior, pueden ser menos compatibles y/o tener menos espacio para expandirse y adaptarse a los cambios de fluidos durante la próxima misión".
En el estudio, los científicos escanearon cerebros de 30 astronautas de la NASA antes y después del vuelo espacial que incluía misiones de 2 semanas, 6 meses y más tiempo. Los especialistas encontraron poco o ningún cambio en el volumen ventricular en los astronautas después de las misiones cortas, mientras que las más largas provocaron mayor agrandamiento ventricular.
Este efecto ocurre debido a la ausencia de fuerza gravitatoria en el espacio, pues el cerebro tiende a moverse hacia arriba dentro del cráneo.
La profesora de fisiología aplicada y kinesiología de la Universidad de Florida, Rachael Seidler, comenta que "en la Tierra, nuestros sistemas vasculares tienen válvulas que evitan que nuestros fluidos se acumulen en nuestros pies por la gravedad.
En la microgravedad, los fluidos se desplazan hacia la cabeza. Este desplazamiento de fluido hacia la cabeza probablemente resulte en una expansión ventricular y el cerebro se encuentra más arriba dentro del cráneo".
La buena noticia es que la tasa de agrandamiento ventricular disminuyó después de 6 meses en el espacio, lo que sugiere que estos cambios no continúan indefinidamente. Este descubrimiento podría resultar útil para futuras misiones a Marte donde los astronautas podrían pasar 2 años en microgravedad durante el viaje.
Las implicaciones a largo plazo de la expansión del ventrículo causada por los viajes espaciales siguen siendo inciertas.






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