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Casi mil muertos en Nepal: aumenta preocupación por mujeres y niñas

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  • hace 4 horas
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Trabajadores humanitarios centran su atención en el impacto que las mortales inundaciones repentinas han tenido sobre las mujeres y las niñas en Nepal, así como en las dificultades para acceder a los servicios de salud mientras continúan las labores de rescate.


Equipos de rescate con perros de búsqueda peinaron el martes el lodo, las rocas y los escombros en Nepal y China en busca de las miles de personas que desaparecidas después de que unas inundaciones catastróficas arrasaran comunidades en el Himalaya con saldo provisional de más de mil muertos.


La agencia de desastres de Nepal indicó

que se han contabilizado 987 muertos y 3 minutos 916 desaparecidos, de los cuales 583 son extranjeros. Autoridades china registran a su vez , 16 decesos y 546 desaparecidos, incluidos 261 foráneos.


Las catastróficas inundaciones fueron provocadas por el colapso de un glaciar en el Himalaya, en la frontera con China. Las autoridades de ese país informaron de 16 muertos y 546 desaparecidos, añadió el portavoz.


Ha transcurrido casi una semana desde que comenzaron las inundaciones y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) apenas ahora está puede acceder a algunas de las zonas más afectadas, como el distrito de Rasuwa.


Matt Baden, responsable de operaciones de la IFRC para la respuesta a la crisis en Nepal, dijo desde Katmandú que "las operaciones de búsqueda y rescate continúan y el monzón no ha terminado.


“Los cursos de agua bloqueados siguen planteando el riesgo de nuevas inundaciones y la amenaza de deslizamientos de tierra es real e inmediata”, agregó.


Al mismo tiempo, algunas personas están regresando a las zonas afectadas para buscar sus viviendas y comprobar qué queda de ellas.


Christine Arab, directora regional de la agencia para Asia y el Pacífico, explicó que los socios que trabajan sobre el terreno advierten que las mujeres sobrevivientes se están quedando sin alimentos, mientras el acceso al agua potable es cada vez más difícil y aumentan los riesgos relacionados con su protección.


También existe preocupación por que las mujeres queden excluidas de las decisiones sobre la respuesta a la emergencia y la posterior recuperación.


Recordó que muchas de las personas que normalmente necesitarían asistencia humanitaria, entre ellas mujeres embarazadas, madres lactantes y personas con discapacidad, fueron arrastradas por las aguas porque no pudieron llegar a terrenos más elevados.


Arab afurmó desde Bangkok que esto es lo que ocurre cuando un desastre se encuentra con la desigualdad: las personas que ya habían quedado atrás suelen ser las primeras en ser arrastradas”.


Antes de las inundaciones, mujeres y niñas del distrito de Rasuwa ya dedicaban varias horas al día a recorrer largas distancias para conseguir agua. Ahora, las propias mujeres aseguran que el acceso al agua potable ha quedado interrumpido por la destrucción de sistemas de abastecimiento, carreteras y puentes.


Los alimentos constituyen la necesidad más urgente para las mujeres de las zonas más afectadas. Sin embargo, la emergencia también está generando otras amenazas, ya que los desastres pueden aumentar los riesgos de violencia de género, explotación y trata de personas, mientras los daños en las infraestructuras y las comunicaciones dificultan que las sobrevivientes pidan ayuda o acceder a servicios de protección.


“La respuesta humanitaria debe reconocer las experiencias de las mujeres y las niñas”, afirmó Arab. “Debe llegar hasta ellas y debe incluirlas como protagonistas fundamentales de la recuperación de Nepal.”


Mantener el acceso a los servicios sanitarios continúa siendo otra de las prioridades, según Christian Lindmeier, portavoz de la Organización Mundial de la Salud.


Seis establecimientos de salud han sufrido daños o quedado destruidos y otros 2 permanecen inaccesibles, lo que significa que parte de la población no dispone de un centro sanitario precisamente cuando más lo necesita.


Lindmeier subrayó que, aunque los esfuerzos siguen centrados en las intervenciones destinadas a salvar vidas, prevenir consecuencias secundarias para la salud pública es igualmente importante. Las inundaciones, los desplazamientos de población, el hacinamiento y el agua estancada pueden aumentar el riesgo de brotes de enfermedades.


Por este motivo, la OMS está apoyando la vigilancia epidemiológica tanto en las zonas afectadas como río abajo para detectar posibles aumentos de dengue, tifus de los matorrales y otras enfermedades transmisibles.

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