Ahora acusa Estados Unidos de tortura a Nicolás Maduro y Cilia Flores

La Justicia (como la entienden en Estados Unidos), acusó al encarcelado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, de conspiración para cometer torturas, mismos que se añaden a los que enfrentan por narcotráfico y tráfico de armas
La pareja venezolana fue capturada, secuestrada, trasladada a Nieva York y encarcelada y en una operación militar estadounidense en Caracas la noche del 3 de enero pasado.
La Fiscalía estadounidense acusa a Maduro y su esposa de llevar a cabo una estrategia de "represión y torturas" para mantenerse en el poder.
Señalan a la pareja de presuntas torturas contra opositores, militares y otras personas detenidas, entre ellas 3 ciudadanos estadounidenses, y de acuerdo con el texto de la Fiscalía, se señalan presiones, descargas eléctricas y amenazas contra familiares, entre otras prácticas.
La acusación expone que "los abusos de las autoridades venezolanas contra ciudadanos estadounidenses" aumentaron conforme se incrementaba la retórica de la Casa Blanca contra el gobierno de Maduro.
Se pone como ejemplo de esa estrategia el de un estadounidense identificado como "víctima 7”, quien fue víctima de torturas tras ser "acusado falsamente de participar en una conspiración para asesinar a Maduro".
La acusación precisa que Maduro y Flores son responsables de infligir un "intenso dolor y sufrimiento físico y mental" a personas, buscando "reprimir y castigar a la oposición política, silenciar la disidencia (...), preservar y proteger el poder y la autoridad de los miembros de la conspiración, e intimidar, hostigar y neutralizar a sus oponentes, incluso mediante secuestros".
Mas aún, la Fiscalía acusó a Flores de conspiración para narcoterrorismo, cargo que hasta ahora solo enfrentaba Maduro.
En su escrito, la Fiscalía afirma que los acusados "se unieron, conspiraron, confabularon y acordaron, de forma intencionada y a sabiendas, entre sí y con otras personas, infringir el artículo 960a del título 21 del Código de los Estados Unidos que castiga el narcoterrorismo".
Por otro lado, la "Justicia" estadounidense rechazó una solicitud de los abogados de Flores para que su detención actual fuese cambiada por un arresto domiciliario porque Cilia presentaba un delicado y progresivo deterioro de su salud, agravado durante sus meses en prisión.
El juez Alvin Hellerstein dijo en referencia a la solicitud de la defensa de Flores que "si de algo sirve, su aspecto hoy no es peor, y tal vez incluso sea algo mejor, que cuando me reuní con ella por primera vez en la audiencia de lectura de cargos".






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