28 de septiembre

Este antepenúltimo día del noveno mes del año celebran su onomástico Wenceslao, Lorenzo, Lioba, Marcial, Privato y Estacteo…felicidades para ellos y por supuesto, para quienes celebran algo especial.
Recordamos hoy a uno de los filósofos chinos más importantes de que se tiene memoria: se trata de Confucio, quien según sus biógrafos nació el 28 de septiembre de 551 a. C. y cuya doctrina recibió el nombre de confucianismo.
Venía de una familia noble arruinada, y se cuenta que alternó a lo largo de su vida lapsos en los que ejerció como maestro con otros en los cuales fue funcionario del pequeño Estado de Lu. Trabajó de carpintero en el noreste de China, durante la época de fragmentación del poder bajo la dinastía Zhou o período de las Primaveras y Otoños
Cuando se asentó el Imperio chino en el 221 a. C., su filosofía fue suprimida en favor del legalismo, pero las enseñanzas de Confucio fueron oficializadas durante el reinado del Emperador Wu, estableciéndose como la corriente de pensamiento más popular de los siguientes 2000 años.
Confucio es considerado como uno de los pensadores más importantes de la historia de la humanidad debido al gran impacto que ha tenido su filosofía tanto en China como en el mundo.
Las doctrinas del confucianismo se centran en los valores humanos como la armonía familiar y social, la piedad filial, un sistema de normas rituales que determina cómo debe actuar una persona para estar en armonía con la ley del Cielo. El confucianismo sostiene que estos valores se basan en el principio trascendente conocido como Cielo, e incluye la creencia en espíritus o dioses (shén).
Se podría entender como una ética social y humanista, de un sistema centrado en los seres humanos y sus relaciones. En el confucianismo se hace hincapié en los rituales formales de todos los aspectos de la vida, desde casi las ceremonias religiosas de estricta cortesía y deferencia a uno de los ancianos, especialmente a los padres y al Estado en la forma del emperador.
El confucianismo ha tenido mucha influencia sobre China, Corea, Vietnam, Japón, Taiwán, Hong Kong y Macao, así como en territorios poblados predominantemente por chinos como Singapur. Fue la religión oficial de China hasta 1912, cuando se proclamó la República, y el eje de la filosofía confuciana lo componen los Cuatro Libros.
Su pensamiento se formó durante un largo período que abarca las épocas de primaveras y otoños y reinos combatientes de los siglos VII al III a. C. Cuando China fue reunificada por Qin Shi Huang en el 221 a. C. ya era una doctrina formada y definida, con muchos seguidores y un gran corpus textual. Tras la breve dinastía Qin, su núcleo fundamental se ha mantenido intacto, excepto por posibles errores de transmisión e interpolaciones que solo afectan lo accidental.
Como para la mayor parte de sus contemporáneos, los confucianos ven el cosmos como algo armónico que regula las estaciones, la vida animal, la vegetal y la humana. Si esta armonía era trastornada, habría graves consecuencias.
Los medios para alcanzar la máxima excelencia o Zhi shan eran dos: el estudio y la introspección, entendida como un mirar hacia dentro, es decir, el conocimiento pleno de uno mismo.
El estudio de textos antiguos, las lecciones de los sabios y la naturaleza es la base de la mejora individual. Además, sirve como soporte para la introspección porque el hombre debe ver qué hay de bueno dentro de sí y desarrollarlo.






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