27 de septiembre

Vicente, Juan, Adolfo, Antonio, Leoncio, Eupeprio y Judith, son mencionados en el santoral del día de hoy: muchas felicidades
Miguel Ángel de Quevedo y Zubieta nació un día como hoy pero de hace 164 años en Guadalajara, y su nombre no solo nos debe llevar a una avenida importante del sur de la Ciudad de México que lleva su nombre: fue un ingeniero e investigador que dedicó gran parte de su vida al estudio y cuidado de la flora.
Nacido en el seno de una familia acomodada en Guadalajara, Miguel Ángel quedo huérfano, siendo un niño, por lo que quedó bajo la custodia de un tío canónigo que vivía en Bayonne, Francia. Debió mudarse a ese país y se enfrentó a una cultura extranjera y a la decisión sobre a lo que dedicaría el resto de su vida.
Su escuela se encontraba cerca de las montañas justo frente a Los Pirineos; la belleza del lugar aunada al interés de sus maestros de combinar el aula con las visitas de campo provocaron en él su interés y a amor a la parte forestal. Posteriormente ingresó a la Universidad de Burdeos, donde recibió el grado de bachiller en Ciencias en 1883 y se graduó como ingeniero civil, con especialización en ingeniería hidráulica en 1887, por la Escuela Politécnica de París.
Fue entonces que regresó a México donde aplicó todo su conocimiento y amor por la naturaleza.
A inicios del siglo XX, Quevedo trabajó en el Departamento Forestal de la Secretaría de Agricultura. En esa oficina, trabajó en un programa de parques para el área urbana de la Ciudad de México, que en una década incrementó en 800% el área dedicada a parques en la ciudad. En 1907, Quevedo fue clave en conseguir apoyo del gobierno de Porfirio Díaz para expandir y cuidar los Viveros de Coyoacán en terrenos que él mismo donó, la pieza central de un sistema de viveros que producía 2,4 millones de árboles.
Hacia el final del Porfiriato aprovechó la moda de París que hablaba de tener zonas arboladas en las urbes, y consiguió que el diseñador del Central Park de Nueva York, Frederick Law Olmsted, colaborara en la construcción de 34 parques urbanos.
Ya en el gobierno de Francisco I. Madero, Quevedo creó una reserva forestal en Quintana Roo, pero sus proyectos se vieron interrumpidos tras el golpe de Estado de Victoriano Huerta el cual lo obligó a exiliarse del país entre 1914 y 1917. Durante el gobierno de Venustiano Carranza regresó y trabajó para lograr que el Desierto de los Leones fuese nombrado el primer parque nacional de México.
Fundó la Sociedad Forestal Mexicana en 1922, que tuvo como uno de sus fines conseguir la implantación de una enérgica ley forestal en México; objetivo alcanzado en 1926, cuando Plutarco Elías Calles promulgó la ley respectiva, y su reglamento al año siguiente. Esta ley fue el arquetipo para todas las subsecuentes leyes forestales en el país.
Advirtió que el crecimiento de la capital mexicana y las nulas políticas ecológicas provocarían inundaciones. Sus aportaciones en este tema contribuyeron en gran medida a la disminución de estas afectaciones tan notorias en la primera mitad del siglo XX.
Quevedo construyó varias edificaciones notables, destacando la calidad de los acabados y las soluciones que implementó en ellas. Fue el constructor preferido del empresario Ernesto Pugibet para realizar los edificios de la Cigarrera del Buen Tono, destacando el Conjunto Mascota, un edificio de departamentos al estilo parisino para albergar a parte de los trabajadores de la cigarrera, viviendas fueron consideradas las mejores de su tiempo por su amplitud y funcionalidad.
Miguel Ángel de Quevedo Zubieta y falleció el 15 de julio de 1946 en la Ciudad de México. Una avenida y una estación del Metro de la Ciudad de México, en la Delegación Coyoacán llevan su nombre, al igual que una calle en Guadalajara.






Comentarios