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24 de marzo

  • Laura Meléndez
  • hace 3 horas
  • 3 Min. de lectura
Día Mundial de la Tuberculosis
Día Mundial de la Tuberculosis

Abrazo afectuoso para aquellos que cumplen años y a pasarla de campeonato al lado de familiares y amigos…también felicitamos en su santo a Oscar, Epigmenio, Catalina, Brígida, Agapito y Simón

 

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por el bacilo tuberculoso, bacteria que suele afectar a los pulmones. Se transmite por vía aérea cuando una persona enferma tose, estornuda o escupe, y es una enfermedad prevenible y curable. Se estima que alrededor de una cuarta parte de la población mundial se ha infectado por el bacilo tuberculoso. En general, las personas infectadas no se sienten enfermas ni contagian la enfermedad, pero entre el 5 y el 10 % acaban presentando síntomas y enferman de tuberculosis. Los bebés y los niños tienen un mayor riesgo de contraer la enfermedad si se infectan.

 

La enfermedad suele tratarse con antibióticos y puede ser mortal si no se trata. En algunos países se administra la vacuna antituberculosa BCG a bebés y niños pequeños, que previene la muerte y los protege frente a las formas graves de esta enfermedad.

 

Hay afecciones que pueden aumentar el riesgo de contraer la tuberculosis: diabetes, un sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, debido a la infección por el VIH), desnutrición, consumo de tabaco, y; consumo nocivo del alcohol.

 

Los bacilos tuberculosos pueden multiplicarse en el organismo y afectar a varios órganos; en ese momento se considera que la persona tiene tuberculosis. Los síntomas pueden ser leves durante muchos meses, lo que facilita la transmisión inadvertida a otras personas. Estos síntomas dependen de la zona del cuerpo afectada: aunque habitualmente afectan a los pulmones, también pueden producirse en riñones, cerebro y columna vertebral.

 

Además, algunas personas con tuberculosis no presentan síntomas pero pueden transmitir la enfermedad. Para ayudar a prevenir la infección tuberculosa y su propagación, siga estos pasos:

 

Busque atención médica si presenta síntomas como tos prolongada, fiebre y  pérdida de peso de causa desconocida: el tratamiento precoz de puede ayudar a detener su propagación y aumentar la probabilidad de recuperación.

 

Hágase la prueba de la infección tuberculosa si se encuentra en una situación de mayor riesgo, por ejemplo, si está infectado por el VIH o en contacto con personas con tuberculosis en su hogar o en su lugar de trabajo.

 

El tratamiento profiláctico puede impedir que la infección evolucione a enfermedad. Si le recetan uno de estos tratamientos, complete todo el esquema terapéutico prescrito.

 

Si tiene tuberculosis, adopte medidas de higiene al toser: evite el contacto con otras personas, use mascarilla, cúbrase la boca y la nariz al toser y estornudar, y deshágase correctamente del esputo y de los pañuelos usados.

 

Hay medidas específicas, como el uso de mascarillas y la ventilación adecuada de las estancias, que son importantes para reducir la infección en los establecimientos de atención de salud y en otros entornos.

 

La OMS recomienda realizar una prueba rápida de diagnóstico como primer paso a todas las personas que presenten signos y síntomas de tuberculosis.

 

El diagnóstico de las formas de tuberculosis resistentes a medicamentos, como la tuberculosis multirresistente, la asociada al VIH y la tuberculosis en la infancia, puede resultar complejo. La OMS recomienda tipos de muestras, pruebas y estrategias específicas para detectar estas formas de tuberculosis y aumentar así las probabilidades de que la detección sea temprana y precisa.

 

La tuberculosis se trata con antibióticos específicos. El tratamiento está recomendado tanto para la infección tuberculosa como para la enfermedad propiamente dicha.

 

Los antibióticos más empleados son: rifampicina; isoniacida; pirazinamida; y

etambutol. Estos fármacos deben tomarse a diario durante 4 a 6 meses para que resulten eficaces. Es peligroso suspender el tratamiento antes de tiempo o sin consejo médico, ya que los bacilos tuberculosos presentes en el organismo podrían adquirir resistencias farmacológicas.

 

En 2024, 1,23 millones de personas murieron de tuberculosis, entre ellas 150 mil  con infección por el VIH. A escala mundial, la tuberculosis es la principal causa de muerte por un patógeno infeccioso y figura entre las 10 primeras causas de mortalidad.

 

En 2024 fue la enfermedad más mortífera para las personas con infección por el VIH y una de las principales causas de fallecimientos relacionados con la resistencia a los antimicrobianos.

 

Se calcula que en 2024 contrajeron tuberculosis 10,7 millones de personas en todo el mundo: 5,8 millones de hombres, 3,7 millones de mujeres y 1,2 millones de niños. La tuberculosis está presente en todos los países y en todos los grupos de edad.

 

Se estima que las actividades realizadas en todo el mundo para combatir la tuberculosis han salvado la vida a 83 millones de personas desde el año 2000.

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