13 de octubre

Eduardo, Teófilo, Fausto y Florente, son los nombres que se consignan en el santoral de este decimotercer día del décimo mes del año…muchas felicidades para ellos.
La Asamblea General de la ONU decidió designar el 13 de octubre como "Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres" con el propósito de concienciar a los gobiernos y a la opinión pública para que tomen medidas encaminadas a minimizar los riesgos. Asimismo, los desastres, muchos de los cuales se han agravado con el cambio climático, generan un impacto negativo en el desarrollo sostenible y en los resultados deseados.
Los costos totales de los desastres superan actualmente los 2,3 billones de dólares anuales, incluyendo los impactos indirectos y en los ecosistemas. El número de personas expuestas a inundaciones a nivel mundial ha aumentado de forma constante, pasando de 28,1 millones en 1970 a 35,1 millones en 2020, lo que representa un incremento del 24,9 %.
Más aún, la mayoría de las muertes y pérdidas económicas relacionadas con las inundaciones se registran en Asia, en tanto que los países centroamericanos podrían ahorrar alrededor de mil 100 millones de dólares al año si se aseguraran de que las nuevas edificaciones cumplieran con las normas de seguridad sísmica.
La numeralia indica que entre 2008 y 2017, las sequías afectaron a más de mil 500 millones de personas y causaron pérdidas de 125 mil millones de dólares en todo el mundo. El número de sequías registradas ha aumentado un 29% en los últimos 20 años, al tiempo que el promedio de pérdidas anuales causadas solo por ciclones tropicales se estima en 119 mil 500 millones de dólares, incluyendo 95 mil 500 millones de dólares en infraestructura.
En 2016, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres lanzó la nueva campaña "Sendai siete" centrada en los siete objetivos del Marco de Sendai, el primero de los cuales es reducir la mortalidad de desastres. La campaña busca crear un nuevo grado de sensibilización en torno a las acciones que tienen emprender todos los actores implicados, incluidos los gobiernos nacionales y locales, los grupos comunitarios, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, las organizaciones internacionales y la ONU.
En 2015, en la Tercera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres, celebrada en Sendai (Japón), se recordó a la comunidad internacional que las catástrofes golpean con más fuerza a nivel local y pueden causar pérdidas de vidas humanas y grandes trastornos sociales y económicos. Los desastres repentinos desplazan a millones de personas cada año, y muchos de ellos se ven exacerbados por el cambio climático, con un impacto negativo en la inversión en desarrollo sostenible y resultados deseados.
Como los efectos de los desastres son más devastadores en el ámbito local, los gobiernos municipales y regionales son los que deben trabajar urgentemente en la preparación y respuesta a las catástrofes. El enfoque del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres se centra en proteger la vida de las personas y en las acciones que se deben tomar. Es pertinente tanto para los riesgos a pequeña como a gran escala, y tanto para los ocasionados por el ser humano como los producidos por las amenazas naturales. Abarca, además, los riesgos ambientales, tecnológicos y biológicos afines.
El aumento del costo asociado a los desastres refleja el creciente impacto del cambio climático y las malas decisiones de desarrollo. A nivel mundial, los países se enfrentan a fenómenos naturales cada vez más graves, impulsados por fenómenos meteorológicos extremos y una planificación que ignora los riesgos.
Aunque los costos directos de los desastres han aumentado hasta aproximadamente 202 mil millones de dólares anuales, se estima que el coste real es 11 veces superior siendo los países en desarrollo se llevan la peor parte, aunque los países desarrollados sufren grandes pérdidas financieras.
A pesar de ello, la inversión en la reducción del riesgo de desastres (RRD) sigue siendo escasa. Menos del 1% de los presupuestos públicos se destina a la RRD y solo el 2% de los proyectos de Ayuda Oficial al Desarrollo incluyeron la RRD entre sus objetivos. Dentro del sector humanitario, la cantidad de fondos para la prevención y preparación ante desastres también ha disminuido.
Un problema importante es que las estrategias económicas, tanto públicas como privadas, suelen ignorar estos riesgos. El sector privado, que controla el 75% de las inversiones, suele pasar por alto las amenazas climáticas, lo que aumenta la vulnerabilidad y las posibles pérdidas.
El Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres de 2025 insta a aumentar la financiación para la RRD en los presupuestos públicos y la ayuda internacional; y a garantizar que todas las inversiones públicas en desarrollo y del sector privado se basen en el riesgo y sean resilientes.






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