Un grande de los clásicos románticos es Felix Mendelssohn


Felix Mendelssohn nació en Hamburgo el 3 de febrero de 1809 y murió en Leipzig el 4 de noviembre de 1847, por lo que si Pitágoras no falla como decía un conocido mío, este enorme compositor, director de orquesta y pianista de música romántica alemán falleció hace ya 174 años.


Nieto del filósofo judío Moses Mendelssohn, Félix fue educado en el humanismo alemán y se crió en círculos artísticos e intelectuales. Esto le permitió tener profesores particulares y en su formación musical participaron su hermana Fanny, Ludwig Berger (piano) y Karl Zelter (teoría y composición) y estudió varios instrumentos de cuerda, así como canto y órgano.


En 1821, cuando contaba con 12 años, conoció al escritor J. W. Goethe, quien quedó fascinado con el talento del joven Mendelssohn y le encargó que pusiera música a un poema. A los 16 años compuso su Octeto para cuerdas en Mi bemol mayor, una de las primeras obras del Romanticismo escritas para ese tipo de agrupación instrumental y un año más tarde, escribió la Obertura para el sueño de una noche de verano, basada en una obra de Shakespeare, y decidió estudiar en la Universidad de Berlín.


En 1829 realizó su primer viaje al Reino Unido, donde la reina Victoria y el príncipe consorte admiraron su talento y lo protegieron. Sus composiciones Sinfonía escocesa y Obertura de las Hébridas deben mucho a esta estancia en Gran Bretaña, ya que fueron inspiradas por sus caminatas a pie por Escocia. En 1830 inició un viaje de estudios, que duró más de dos años, por varias ciudades europeas, donde conoció a músicos de la época como Chopin, Liszt, Auber, Rossini y Meyerbeer. Regresó a Alemania en 1832, y un año después dirigió el festival de Renania del Sur, en Düsseldorf, donde también fue delegado para asuntos musicales y director de orquesta.


En 1835 fue nombrado director de la Orquesta de la Gèwandhaus de Leipzig. Desde su puesto estrenó obras de Bach y gracias a Mendelssohn la obra del gran compositor barroco alemán se rescató del olvido y sigue siendo interpretada en nuestros días.


El rey Federico de Prusia le encomendó organizar la vida musical de Berlín y le nombró compositor de la corte. De 1841 a 1844 compuso música escénica y música sacra. En esa época era considerado el más célebre compositor vivo en América y Europa, y a pesar de que le quedaban sólo tres años de vida, en sus últimos años compuso algunas de sus obras más importantes.


Falleció en 1847 en Leipzig y sus restos mortales se encuentran en el cementerio de la Iglesia de la Santa Cruz en Berlín.


Su lenguaje musical es el de un músico romántico de toques clasicistas, con un gran componente nostálgico y sentimental y un fuerte interés por lo pictórico. Las obras realizadas a lo largo de su vida le sitúan entre los músicos principales del siglo 19.


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