¿Te has preguntado cómo se forman los cálculos renales?


Los términos cálculo renal, nefrolitiasis, litiasis renal y piedra en el riñón se refieren a la formación de un trozo de material sólido dentro del riñón a partir de sustancias que están en la orina; por diferentes razones, se concentran y solidifican en fragmentos de mayor o menor tamaño. Según el lugar donde se forma un cálculo, el riñón o la vejiga, se puede denominar cálculo renal o cálculo vesical, respectivamente.


La formación de cálculos renales se debe a diversas alteraciones metabólicas, a la disminución del volumen urinario o al aumento en la excreción urinaria de ciertos componentes químicos que dificultan que las sales de la orina se disuelvan suficientemente. La disminución en la solubilidad puede deberse a la alteración de la acidez urinaria: una orina ácida predispone a la formación de cálculos de ácido úrico, mientras que una orina alcalina facilita la formación de cálculos que contengan fosfatos.


En definitiva, son el resultado de la formación y aglomeración de cristales en una orina supersaturada a causa de dos fenómenos físicos: la concentración anormalmente elevada de sales en la orina y el desequilibrio entre los factores que favorecen y los que inhiben la concentración de los productos de la orina.


Existen diferentes tipos de cálculos o piedras renales, en función de la combinación de las sustancias químicas que los compongan y que se encuentran de forma natural en la dieta, ya que son necesarias para la formación de músculos, huesos y otras partes importantes del cuerpo. Por esta razón, afectan a todo tipo de personas, aunque más común en hombres y en personas sedentarias.


Los cálculos renales pueden provocar diferentes síntomas, dependiendo de su tamaño, composición y situación dentro del aparato urinario:Litiasis asintomática, en la que los cálculos no producen síntomas o se descubren por casualidad mientras se están formando, a través de un análisis de orina.


Cólicos nefríticos, que se producen cuando causan un taponamiento de la salida de orina desde el riñón y termina en un dolor intenso de la espalda baja hasta la porción anterior del abdomen y a los genitales; dolor lumbar,en el que la presencia de los cálculos suele ser fijo y continuo, siendo capaz de confundirse con los dolores de huesos y articulaciones de origen reumático. Y por último está la hematuria, que significa que la orina contiene sangre causada por las heridas que produce la piedra a su paso por el interior de los órganos afectados.


Actualmente, entre el 90 y el 95 por ciento de los cálculos pueden eliminarse mediante procedimientos poco agresivos, como la litotricia extracorpórea por ondas de choque, que consiste en romper los cálculos en fragmentos que se pueden expulsar más fácilmente o la extracción endoscópica de los cálculos mediante ureteroscopia; a veces los cálculos de ácido úrico se disuelven gradualmente haciendo que la orina sea más alcalina, pero los otros tipos de cálculos no se pueden eliminar con este método. En circunstancias especiales, los cálculos más grandes pueden obligar a realizar una intervención quirúrgica para poder ser eliminados.




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