¿Te has preguntado alguna vez por qué se llenan de sarro las ollas y recipientes?


Resulta que quienes viven en terrenos asentados sobre roca caliza terminan descubriendo partículas de cal en sus recipientes llevadas por el agua entubada; cuando el agua de lluvia se filtra en un suelo calcáreo, disuelve lentamente parte del mineral. Al hervirla, el calcio se desprende de la solución y se adhiere en las paredes del recipiente, en forma de una costra caliza conocida como “sarro”.


El agua cargada con yeso y cal, compuestos del calcio, hace sentir la presencia de estos minerales en otra forma, a la vez que el jabón no hace mucha espuma en ella. En lugar de producir jabonadura, el agua reacciona con las sustancias químicas y origina una nata insoluble. Es por eso que se dice que es "dura".


Las costras de calcio suelen acumularse en tinas y lavabos, así como en la boca de las llaves de agua, pero se quitan usando solventes; uno de los más comunes contiene una solución concentrada de ácido fórmico que disuelve la costra mediante la efervescencia producida por el bióxido de carbono liberado en la reacción química. Pero las consecuencias del agua dura afectan entre otras labores el lavado de ropa o vajilla, pues detergentes y suavizantes para la ropa o el jabón pierden su efectividad porque no pueden disolverse de una manera fácil.


Asimismo, en algunos calentadores y sistemas de calentamiento, la dureza suele causar más problemas porque el sarro obstruye los tubos y reduce el flujo del agua. En las calderas forma una barrera que impide la transmisión eficiente del calor, por lo tanto el agua, en especial en las plantas industriales, debe ablandarse, es decir, tener la mínima cantidad de sales posible, antes de entrar en las calderas.


El exceso de sarro puede traer graves consecuencias, entre ellas el desarrollo de piedras en los riñones, esclerosis y problemas en los vasos sanguíneos; si bien la presencia de calcio y magnesio en el agua dura puede ser positiva para las personas con dietas bajas en estos minerales al evitar problemas cardiacos, es inadecuada para algunos usos domésticos como cocer vegetales o legumbres porque tiende a endurecerlas.


La piel es otra que se ve afectada por las consecuencias del agua dura, ya que al contacto con este tipo de agua pierde su humectación y se reseca, intensificando con ello la piel atópica que se presenta por lo general en niños pequeños.


Entre otros problemas cotidianos que surgen a raíz de los impedimentos del agua dura es que se estropean artefactos como llaves de baño o cocina, tuberías y reduciendo dramáticamente la vida de los electrodomésticos. Sin embargo, existen diversas formas de eliminar su concentración dentro de los aparatos, ya sea una limpieza continua para sacar la costra que se forma en su base mediante una limpieza semanal con vinagre o limón, o los productos que permiten atrapar las partículas del calcio evitando la formación de sarro.