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¿Te has preguntado alguna vez por qué lo mojado se siente mojado?

  • Información 25
  • 9 jul 2023
  • 2 min de lectura

Todos sabemos que cuando mojamos con saliva una pequeña parte de la piel de la mano por ejemplo, y soplamos, sentimos frío justo en la zona mojada. Eso se debe a que las moléculas de agua, al pasar de líquido a gas, absorben calor, en este caso de nuestra piel, siendo una transformación endotérmica.


Es el mismo principio en que se basa el funcionamiento de un refrigerador, un compresor que se encarga de pasar el gas a líquido y posteriormente, al ir bajando la presión por el circuito, el líquido pierde presión y va pasando a gas, absorbiendo calor.


Pero paradójicamente, al ver la lluvia, un charco, el mar o una toalla húmeda percibimos de la misma forma la humedad incluso sin tocar el estímulo; es decir, sabemos que el agua moja y aunque suena tonto, la sensación de que algo está mojado es una hazaña porque nuestra piel no tiene receptores que detecten la sensación de húmedo. Esta sensibilidad desempeña un papel importante en muchos aspectos de nuestra vida diaria.


Aunque parezca sencillo, sentir que algo está mojado es una combinación sensorial realmente sofisticada, porque nuestra piel no tiene receptores que sientan la “humedad” como tal; el concepto de mojado es una “ilusión perceptual” que nuestro cerebro evoca basado en experiencias previas con estímulos que hemos aprendido que están mojados.


Hace pocos años, investigadores de la Universidad de Loughborough, en Reino Unido, se dispusieron a averiguar cómo es que una persona que no tiene receptores para sentir el agua es capaz de saber si se ha sentado en una silla mojada o caminado sobre un charco; lo que sugieren es que la percepción de lo mojado está tejida con nuestra habilidad para sentir el frío y con sensaciones táctiles como presión y temperatura.


También observaron que el papel de las fibras nerviosas, es decir, los nervios sensoriales que llevan la información de temperatura y tacto de la piel al cerebro, y la actividad nerviosa reducida se relacionan con la percepción de algo mojado.


Después de hacer experimentos con 13 sujetos sanos, encontraron que la percepción se incrementa mientras la temperatura baja, lo que significa que las personas tendemos a sentir mucho más el estímulo frío del agua que el caliente o templado.


También encontraron que la piel velluda es más sensible a lo mojado que la piel lampiña o en zonas como las palmas o las suelas; estos resultados contribuyen al entendimiento de cómo los humanos interpretan lo mojado y presenta un nuevo modelo de cómo el cerebro procesa esta sensación.


En otras palabras, sentimos que algo está mojado por una interferencia perceptiva centrada en la integración multisensorial de sensibilidad al frío y aferentes mecanosensitivos de la piel, lo que tomamos como algo ordinario es más bien un proceso de lo más complejo, que el cerebro aprende a interpretar la primera vez que tocamos algo mojado.


Al igual que lo que escuchamos como lluvia, esta es una enorme combinación de sonidos aislados que juntos forman lo que reconocemos como el grato sonido de la lluvia. Lo que escuchamos “como quien oye llover”.



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