¿Te has preguntado alguna vez por qué la Pascua es una fiesta que tiene fecha variable?



La Pascua es la fiesta central del cristianismo en la que se conmemora, de acuerdo con los evangelios canónicos, la resurrección de Jesús al tercer día después de haber sido crucificado. Este día marca el final de la Semana Santa, en la que se conmemora la crucifixión y muerte de Jesús y le sigue un período de 50 días llamado Tiempo pascual, que termina con el Domingo de Pentecostés.


En sus orígenes, la Pascua no tuvo nada que ver con el calendario cristiano. La palabra se deriva de Eastre u Ostara, nombre de la diosa de la primavera en las tribus germánicas del norte de Europa, las cuales celebraban el inicio de la primavera; ésta es la razón por la cual muchas costumbres, como dar huevos decorados, tengan origen pagano y no cristiano aunque esta práctica es muy común en el mundo occidental.


No obstante muchos europeos tomaron la palabra hebrea Pesacb para designar la Pascua: los franceses la llaman Pâques, y los italianos Pasgua, en tanto que la Pascua hebrea es un festival que dura 8 días en la que los judíos conmemoran la liberación de su pueblo de la esclavitud egipcia. La Pascua de Resurrección o Pascua Florida se asocia con la Pascua hebrea porque Jesús fue arrestado, juzgado y crucificado en esa época, el calendario judío está basado en meses lunares, no solares, y siempre comienza el día del primer plenilunio después del 21 de marzo, fecha del equinoccio de primavera.


En algunos años la Pascua se celebra muy pronto o muy tarde y esta imprecisión nos hace desear que tal evento tenga una fecha fija. De hecho, en los países occidentales se presenta durante cualquier semana entre el 22 de marzo y el 25 de abril.


Durante muchos siglos la cuestión de establecer un día preciso ha motivado discusiones aun entre los más altos prelados de distintas Iglesias: los primeros cristianos celebraban la Pascua de Resurrección durante las fechas de Pascua hebrea pero más tarde los clérigos intentaron separar estas dos fechas.


En el año 325, en el Concilio de Nicea se estableció que la Pascua de Resurrección debía siempre conmemorarse un domingo después de que la Pascua hebrea hubiera comenzado, pero hoy en día algunas Iglesias utilizan diferentes calendarios. Por ejemplo en el calendario gregoriano, que la mayoría de nosotros utilizamos, se celebra el primer domingo que sucede al primer plenilunio de marzo o al día 21 de ese mismo mes; si hay luna llena el domingo 21 de marzo, la Pascua se celebra hasta el siguiente domingo.


Sin embargo, las Iglesias ortodoxas orientales que dominan la parte oriental de Europa y el Mediterráneo utilizan el calendario juliano para decidir cuándo se celebra la Pascua por lo que puede celebrarse hasta cinco semanas después de que se festeja en Occidente. Los líderes eclesiásticos han intentado establecer un día fijo, pero entonces el día de Pascua de Resurrección podría caer entre semana.


Otra idea más universal propone que se establezca un nuevo calendario en el mundo entero para que, todos los años, las fechas caigan en el mismo día de la semana, y con este sistema la Pascua de Resurrección se celebraría siempre el domingo 8 de abril. Para muchas personas esto es muy razonable pero para otras resulta muy incómodo. y de hecho, esto no sucedió










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